Macri reabre Argentina para la informática importada y las ventas se disparan

En Argentina, la caída del consumo no provoca un descenso automático de los precios, tal y como marca la ley de la oferta y la demanda. En la última década, la inflación ha crecido de media un 25% anual sin importar si la economía avanzaba, estaba estancada o en crisis. Ahora, esa anomalía empieza a resquebrajarse. Argentina se mantiene como el país más caro de América Latina, pero a medida que el Gobierno de Mauricio Macri abre las fronteras a la importación, algunos precios empiezan a bajar, como ha ocurrido con la informática. La eliminación del impuesto que gravaba la entrada de ordenadores y tablets ha hecho caer su valor cerca de un 18% y ha disparado las ventas por encima del 70%. La diferencia es aún enorme con Estados Unidos, donde un PC puede costar hasta 900 dólares menos que en Argentina, pero se ha reducido bastante con Chile, uno de los destinos favoritos de compras de los argentinos en los últimos años. Como contrapartida, se ha desplomado la industria nacional y se han destruido más de 6.000 empleos, según los fabricantes.

Entre enero y julio de 2017, las ventas de productos informáticos crecieron un 63% respecto a los primeros siete meses de 2016, de acuerdo con el último informe de la consultora GfK. El ministro de Producción, Francisco Cabrera, se ha basado en los datos de esta firma para señalar hoy que el crecimiento interanual del sector fue superior al 70% en junio. En ese mes se vendieron 42.753 unidades, frente a las 24.593 de un año antes, un 74% más.

El descenso de los precios, las promociones ofrecidas por grandes cadenas y bancos y la posibilidad de pagar con tarjeta de crédito hasta en 18 cuotas son algunos de los factores que explican el gran aumento de ventas. Para el Gobierno, influye también la reactivación económica de Argentina -un 1,3% en lo que va de año- y la recuperación de poder adquisitivo de la población tras un duro 2016. “Hoy ves una economía en crecimiento por cuatro trimestres seguidos y el salario ganándole a la inflación”, dicen desde la cartera de Producción.

El impuesto para computadoras y tablets importadas desapareció en abril, pero los precios comenzaron a bajar cuando el Gobierno anunció que lo eliminaría, el pasado septiembre. “En parte fue limpieza de stock frente a la medida de la quita del arancel, ya que las marcas no podrían competir frente a la nueva mercadería traída sin impuesto”, señala Ana Julia Carattino, analista de GfK. Ha habido un descenso de precios generalizado tanto en marcas locales como extranjeras, pero muy por debajo del 50% que esperaba el Gobierno. En promedio han bajado un 18%, frente al 35% de la retención suprimida. La otra mitad se pierde en una nebulosa confusa en la que se esconden intermediarios y grandes comercios, acostumbrados a márgenes de ganancias elevados, y se muestran costes logísticos, salariales y tributarios.

Comprarse un MacBook Pro de último modelo en Argentina cuesta ahora unos 900 dólares más que hacerlo en Estados Unidos y la diferencia se mantiene por encima de los 500 dólares con otras marcas más económicas. Es mucho, pero ya no tanto como para que sea más económico un billete de avión a Miami y comprárselo allí que acercarse a una tienda de Buenos Aires, como ocurría hace un par de años. También ha perdido atractivo viajar a Chile sólo a por un portátil que sale entre un 10 y un 15% más barato, en especial si se tiene en cuenta que al volver a Argentina, en la aduana exigirán el pago del 50% del valor de las compras que superen los 150 dólares.

Pero las grandes colas de vehículos cada fin de semana largo para cruzar a Chile y a Paraguay no han desaparecido. Argentina mantiene los aranceles a la importación para otros productos muy buscados, como los teléfonos móviles, y la ropa, el calzado e incluso muchos alimentos son más baratos al otro lado de la frontera.

La reapertura que impulsa Macri es resistida por la industria argentina, incapaz de competir en muchos rubros frente a los productos importados. La informática es uno de ellos. Un rápido vistazo por las tiendas permite apreciar el dominio de los portátiles procedentes de China. Los datos de la Cámara Argentina de Multimedia, Ofimática, Comunicaciones y Afines (Camoca) lo confirman: dos de cada diez PC que se venden en Argentina son locales, frente a cinco de cada diez hace tres años. “Se han perdido unos 6.500 puestos de trabajo, la mayoría de pymes en el interior del país”, señala Carlos Scimone, gerente de Camoca. “En el último mes parece que se ha estabilizado”, agrega Scimone sin aventurarse en pronósticos futuros. Las políticas económicas argentinas han oscilado tanto que nadie sabe si esta se mantendrá.

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