Inicio Argentina Más dudas que certezas desde un sector del empresariado

Más dudas que certezas desde un sector del empresariado

La nueva edición del “Council de las Américas”, que reúne a las principales multinacionales y empresas de origen norteamericano que operan en Argentina, tuvo la participación de dirigentes de la oposición, como Horacio Rodríguez Larreta y Gerardo Morales, pero la mayor expectativa estaba puesta en la disertación de Sergio Massa sobre las medidas que llevará adelante para concretar su anunciado ajuste fiscal. Es que, por lo bajo, persisten las dudas sobre si su gestión finalmente logrará atenuar las inflación y sumar reservas a las alicaídas arcas del Banco Central.

Un lujoso hotel del barrio porteño de la Recoleta fue escenario del primer encuentro presencial de la post pandemia en el que se dieron cita Susan Seagal, la CEO del Consejo de las Américas y organizadora del evento, junto al embajador estadounidense Marc Stanley, de muy fluido contacto con dirigentes de la oposición y del oficialismo -la semana pasada estuvo con Juan Manzur en una de sus tantas visitas a Casa Rosada- pero también representantes del establishment, como Eduardo Elztain (IRSA), Juan Martín Bulgheroni (Pan American Energy), Alfredo Coto, Martín Cabrales, José Urtubey (Celulosa), Matías Campodónico (representante regional de Dow) y el constructor Santiago Soldati. 

Hubo, asimismo, ejecutivos muy cercanos al Gobierno, como José Luis Manzano, accionista de firmas de energía y minería y Marcelo Figueras, de Laboratorios Richmond que fabrica la vacuna Sputnik contra el Covid. En el caso del ex ministro menemista, en el círculo rojo se descuenta que es el principal contacto del líder del Frente Renovador en el mundo de los negocios.

Acompañamiento… financiero

Varios de los ejecutivos se mostraron dispuestos a acompañar en el corto plazo la gestión del titular del Palacio de Hacienda ante el riesgo que el país caiga en una crisis más profunda.  Pero ese acompañamiento, estiman analistas y economistas, es más financiero, con préstamos o probables intervenciones en el mercado cambiario. Estiman que lo necesario son más inversiones y, en ese sentido, no ven un panorama muy claro por los próximos tres o cuatro años.

Pero hay dudas también hasta cuándo Cristina Kirchner seguirá en silencio y no entorpecerá el ordenamiento fiscal en marcha. Es que pese a que se ha calmado la interna del Frente de Todos (FdT)), las contradicciones en torno al vínculo con Estados Unidos persisten. Un día antes del evento, el diputado Leopoldo Moreau, alter ego de la Vice en la cámara baja, atribuyó la marcha de la CGT y otras organizaciones al rechazo “a AEA (Asociación Empresaria Argentina), al complejo sojero y a la Cámara Norteamericana de Empresas (AmCham)”.

Esa misma noche el camporista Wado de Pedro, que viene construyendo un perfil “moderado” con vistas a una posible candidatura, había participado de una cena en la apertura del Council. El dato de color es que en septiembre de 2021 había tenido una participación virtual en el foro en la misma jornada en la que inauguró la catarata de renuncias de funcionarios kirchneristas a consecuencia de la derrota electoral en las PASO. 

Al igual que el sentir de muchos empresarios, en el kirchnerismo esperan que la gestión de Massa logre resultados en las próximas semanas. Por ejemplo, las reservas del Central aún no recibieron parte de la liquidación de dólares de los exportadores que había anunciado el ministro en su primera conferencia de prensa. La inercia inflacionaria, asimismo, también preocupa: consultoras privadas alertan que durante los primeros 15 días de agosto los alimentos y bebidas han subido sus precios en torno al 7 por ciento.

Fue en este marco que Massa intentó enarbolar una hoja de ruta que muestre “un Estado ordenado” y un control sobre el gasto. Hoy, por caso, se publicaría el decreto que impulsa el pase de unos 200 mil beneficiarios de planes sociales a empleo genuino. Es verdad, este plan ya se intentó, sin éxito, durante el macrismo -se le denominó “Empalme”, y en forma desordenada durante el año pasado con sendas resoluciones dictadas por el ministro Juanchi Zabaleta (Desarrollo Social). No sólo las organizaciones sociales, como parte involucrada, desconfían de la viabilidad de esta iniciativa.

Si bien el líder del Frente Renovador insistió en la idea de hacer cumplir el congelamiento de la planta al sector público centralizado y ampliarlo a las empresas del Estado, se pudo saber que la normativa prevé excepciones, y las mismas, como YPF, podrán “justificar” la ampliación en la dotación. 

No hubo avances, por ahora, en la auditoría en marcha sobre el personal a cargo de la administración de los fondos fiduciarios de distintos organismos, que también buscan ser limitados.
Frente al agravamiento del conflicto social, Massa dio un mensaje a los empresarios con el objetivo de comprometerlos en el trabajo conjunto que, supone, demanda “la construcción de estabilidad macroeconómica con paz social”.

Medidas de fondo

Los ejecutivos, con todo, se retiraron del encuentro conscientes que el sendero trazado por el timonel de Economía, al que acuerdan en general, dependerá de múltiples factores para tener éxito. Sostienen, en privado, que la situación de la Argentina “sigue siendo delicada” y que por ello requiere de medidas de fondo que favorezcan un ordenamiento de las condiciones macroeconómicas. 

El gran enigma es si el Frente de Todos logrará dejar atrás sus posturas divergentes.

Por caso, ayer por la tarde Amadro Boudou, Eugenio Zaffaroni y la diputada camporista Paula Pennaca (CABA) llevaron a cabo una ponencia en un centro cultural porteño sobre “Colonialismo y Derechos Humanos”. Más cerca de la Casa Rosada, Alberto Fernández cobijó una nueva jornada de la Celac (Comunidad de Estados Latinoamericanos), en la que disertaron exmandatarios críticos del lobby norteamericano, como el colombiano Ernesto Zamper.

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