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Mató al hijastro a puñaladas, baleó a la ex y se atrincheró antes de suicidarse

“Estoy acá encerrado en la piesa. Afuera esta el grupo alcon todo (sic). Un quilombo. se me salió la cadena. Me empezo a maltratar hace un rato a la mañana y no di mas vieja”.

Así, con errores de ortografía en un chat de WhatsApp, Juan Cruz Chirino (27) intentó justificarse ante su hermano por el horror que él mismo desencadenó en la casa de su ex pareja, en Tolosa. Un rato antes había masacrado a puñaladas a su hijastro de 10 años y la había herido a ella con un tiro en la cara, tras lo cual pasó nueve horas atrincherado, sopesando el monto de la sanción.

“Cuánto me toca por esto, perpetua?” -le preguntó a su hermano, quien le aconsejó, terminante, “entregate”. Pero él insistió: “¿25 años?”. No será ninguna de las dos. Cerca de las 4 de la tarde se escuchó un disparo en la habitación en la que Chirino se mantuvo atrincherado durante 9 horas mientras negociaba su entrega con un experto del Grupo Halcón. Minutos después lo retiraron de ahí en una camilla, con un disparo en la cabeza. Murió camino al Hospital San Martín.

Siguen internados la mamá del nene, Soledad Andrea Marcos (32) y el papá, David Peñalba (32), ambos fuera de peligro y en shock.

El reporte policial fija a las 7 de la mañana como hora de inicio del caso, aunque quienes conocen de cerca a los protagonistas saben que germinó con los años de una relación “enfermiza y violenta” por la que ya había intervenido un Juzgado de Familia de La Plata (Página 15). A Chirino le prohibieron acercarse a Soledad y a su familia por 30 días, pero la denuncia no se renovó y la relación sí, con sus idas y sus vueltas. Chirino y Marcos tenían tres hijos en común. Cuando estaban juntos, todos convivían con Ciro Matías Peñalba, el hijo de 10 años que la chica tuvo con su ex, David Peñalba, y la madre de ella, Alicia Coradello, en la casa de esta mujer, en 116 entre 529 y 530.

Allegados a la familia revelaron que la pareja estaba en crisis- lo que no era nuevo- pero algo de lo que le dijo Soledad a Juan Cruz el lunes a la noche lo habría convencido de que esta situación era terminal.

Esa noche no durmió allí. Irrumpió poco después de las 6 de la mañana de ayer, con su llave y un revólver calibre 32 largo marca Colt que era de su abuelo y tenía su padre. Según la reconstrucción que pudieron hacer los investigadores, Chirino amenazó de muerte a Soledad y atacó a puñaladas a Ciro, que descansaba en su habitación. Alicia pudo rescatar a los otros tres chicos y correr hacia la casa de una vecina que les abrió la puerta y les dio refugio. Soledad, mientras tanto, se encerró en el baño con su teléfono celular, para llamar al 911, a su hermano Ramiro y pulsar la alarma vecinal (ver página 17).

“Salí porque ya maté a tu hijo”, le habría dicho Chirino a Marcos, quien le hizo caso con la esperanza de que estuviera mintiendo.

En ese momento, cuentan las fuentes, el hombre le disparó a la cara con la intención de matarla, pero el proyectil le rozó el pómulo derecho de manera superficial, por lo que pudo escapar a la calle. Ya eran las 7 de la mañana. Y la policía empezaba a llegar a la escena.

Soledad fue trasladada al Hospital San Martín, donde ya recibió el alta médica aunque sigue internada a la espera de una evaluación psicológica. Ramiro, el hermano de la chica, habría sido el primero que entró en la casa y vio el cuerpito de su sobrino, todavía con pijama y un cuchillo clavado en el tórax.

En ese momento el asesino habría estado en el baño, alerta a los movimientos que escuchaba del otro lado de la puerta. Eran los policías de la comisaría Sexta, que comunicaron al fiscal en turno Juan Menucci y a sus jefes en la Departamental que el episodio seguía en desarrollo, porque el agresor estaba atrincherado. Además de la DDI y Científica, desembarcaron los policías del Grupo Halcón.

Pero el drama replicaba mucho más allá del vallado que cerró la cuadra del hecho y los accesos de 115 y 530 y 117 y 529. Cerca de las 7.30 de la mañana el papá de Ciro chocó en 521 y 140 con la Partner que conducía a toda velocidad hacia Tolosa, después de recibir un mensaje de Chirino avisándole que había matado al nene (ver página 16).

“Él estaba seguro de que Soledad había retomado la relación con Peñalba”, dijo un investigador, y aunque no se sabe si eso es verdad, a la luz de lo que pasó, poco importa.

Mientras tanto, atrincherado en una de las tres habitaciones de la casa, Chirino chateaba por WhatsApp con su hermano y otros conocidos, básicamente preocupado por su futuro. Esa misma inquietud lo impulsó a llamar al defensor de Ricardo Barreda, Eduardo Gutiérrez, a quien conocía de antemano por haber realizado un curso con uno de los hijos del abogado. El profesional, que estaba en capital federal, accedió a viajar a La Plata para entrevistarlo, mientras el negociador de los Halcones procuraba convencer a Chirino de que se entregara.

“Esta puta de mierda le mandaba msj al tipo al lado mío. En la cama”, le escribía a su hermano, quien le preguntaba por el nene: “Nada, un moco”, respondía.

En las 9 horas que duró la gestión, el joven no pidió nada ni la policía retiró el cuerpo de Ciro. A las 4 de la tarde los policías del Grupo Halcón arrojaron una granada de expansión Flash Bang “tras escuchar una detonación de arma de fuego”, según la versión oficial, y al irrumpir en la habitación donde estaba Chirino lo encontraron con un balazo en el parietal derecho. Una ambulancia lo trasladó al hospital de Gonnet, pero como los familiares de Peñalba (herido en el choque) estaban allí, cambiaron de rumbo. Chirino murió camino al San Martín. Con él, se extinguió la acción penal.

Puñaladas encontraron los médicos forenses en el cuerpo de Ciro, además de un cuchillo tipo criollo clavado en el tórax y múltiples heridas defensivas. La autopsia al cuerpo de Juan Cruz Chirino también se hizo ayer. Murió por disparo en el parietal derecho.