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Máximo Thomsen se quebró y pidió declarar: «No sé si le pegué a Fernando»

Màximo Thomsen, el más complicado de los acusados por el asesinato de Fernando Bàez Sosa, se quebró mientras su madre declaraba y pidió hablar. Previo a ello, habló la mamá de Blas Cinalli, María Paula.

“Quiero pedir disculpas porque jamás en la vida se me hubiese ocurrido matar a alguien. Escuché varias cosas sobre mí durante varios años. No me reconocía porque generaban tanto odio hacia mi persona, yo jamás tendría esa intención”, comenzó luego de escuchar el relato de su madre.

“Es algo que nunca en la vida hubiese buscado. Jamás en la vida hubiese sido mi intención. Quería hoy en este lugar, dar la realidad de lo que pasó ese día, esa noche”, siguió.

El Tribunal Oral en lo Criminal nº 1 de Dolores es el escenario donde se lleva a cabo el debate por la muerte de Fernando Báez Sosa. Esta tarde declararon los amigos que estaban en la casa con el grupo de los acusados pero, al cabo de unos días, fueron absueltos por considerar que no estuvieron involucrados.

Máximo Thomsen admitió haber golpeado pero desmintió haber tenido la intención de matar a alguien: “No sé si le pegué a Fernando. No sé a quién le pegué ni como, en el momento estaba en shock”.

Según declaró, luego de anunciar que relataría lo que ocurrió la noche del crimen, él salió detrás de un amigo “que se metió en una ronda de otras personas”. Recibió “una piña” y reaccionó “tirando patadas, pero nunca con la intención de matar a nadie”. “Me metí a pelear porque vi que eran muchas personas contra una”, agregó.

Su relato

“No puedo más. No puedo seguir sobrellevando esto. Cada día es peor”, fue la primera frase que lanzó el más complicado de los ocho acusados por el crimen de Fernando Báez Sosa. Fue luego de que hablara su madre, quien contó que sufre cáncer.

En su relato pudo revelar todo lo que había ocurrido en las horas previas y posteriores al ataque: “Nos levantamos a las 13 hs. Después de que la noche anterior habíamos querido salir y no pudimos. Nos habíamos levantado con ganas de divertirnos, por todo lo que nos habíamos esforzado”.

“A uno de los chicos les gustaba el artista que tocaba en Le Brique y por eso decidimos ir ahí. Fuimos a la playa con dos heladeras con bebidas, nos pusimos a tomar, a escuchar música y cuando estaba haciendo de noche ya estábamos medio mamados”, sumó.

Regresaron a la casa que alquilaban, previo a comprar la entrada. Cenaron, se prepararon y detectaron “mucha gente de Zárate”. Al entrar al boliche, cerca de las cuatro de la mañana, fue él el primero en entrar y se dirigieron a la barra.

“Llegamos a la barra y nos quedamos ahí. Estaba con uno de los chicos, conociendo a una chica. Estábamos organizando para hacer una previa con ella al día siguiente. Había tanta gente que se te volcaba el vaso, así que me puse contra la barra y cubría a mi amigo y a la chica”, rememoró.

La cantidad de gente dentro del boliche fue remarcada en varias oportunidades: “De repente escucho que alguien me dice ‘Basta de empujar’ y alguien responde que estábamos todos en la misma, no nos podemos mover. Yo digo que no pasa nada y cuando termino de decir eso, un amigo me toca la espalda y veo que tenía un chichón”.

En ese momento, sin saber lo que estaba pasando según declaró, un seguridad levanta a su amigo, éste le pide que lo deje y el personal del lugar le dice que se retire. Pregunta por qué lo sacan si no estaba haciendo nada: “Alguien me empieza a asfixiar con una presión. Me rendí porque sabía que no podía esforzarme. Cuando me voy por el pasillo, siento que me pegan dos piñas en la costilla”.

“Un amigo me empezó a decir que me quedara quieto porque estaba bordó. Ya afuera, fui a dónde estaban sentados los chicos y mientras voy caminando, miro a la derecha y veo a unos de mis amigos que se estaba por meter en una ronda de gente desconocida”, afirmó.

Allí es cuando percibió que se iban a “pelear” y “apenas me meto para sacarlo, me pegan una piña en la cara así que reaccionó pegando patadas pero jamás en la vida con la intención de matar”. “Dicen que yo organicé, que soy el líder, y yo me metí a pelear porque era una persona contra muchos”, contó.

Cuando “un amigo me dijo ‘basta’”, miró al costado, vio que la supuesta pelea había terminado y se fue. Al volver a la casa alquilada, se puso “ropa cómoda porque tenía la camisa rota” y cuando llegó el último de los chicos les dijo “Che, creo que terminó mal”.

“Tomé conocimiento de la muerte al otro día. Un policía dijo ‘ustedes mataron a un pibe’. Me puse a vomitar porque no lo creía. Mi cabeza no podía procesarlo porque no entendía”, cerró. Con este testimonio, concluyó la jornada del debate del día.

La palabra de su madre

Máximo Thomsen no pudo sostener la angustia que le provocó escuchar a su madre y, previamente, a María Paula, madre de Blas Cinalli.

“Todo esto nos afectó mucho, fue un hecho desgraciado, una desgracia muy grande. Personalmente, siento muchísimo que nos afectó a todos y nos sigue afectando. No quiero ni pensar lo que deben haber sufrido los padres de este joven pero nosotros seguimos sufriendo ataques personales y familiares con todo el show mediático que nació a partir de esta desgracia”, declaró María Paula Cinalli.

“Me operé, hice rayos y quimioterapia, sigo en tratamiento -a causa del cáncer que padece-. Lo dejé para poder venir acá. Lo único que hago es salir de mi casa para ir a ver a mi hijo a la cárcel e ir al médico. Así desde hace dos años. No puedo más, no puedo seguir sobrellevando esto. Es una pesadilla”, testificó Rosalía Zárate, madre de Thomsen.

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