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Otro triunfo para confirmar que quiere ser protagonista

ENVIADO ESPECIAL A ROSARIO

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Trabajado y festejado. Así fue el triunfo de Gimnasia 1-0 en Rosario. ante Central. No jugó un gran partido, es cierto. El mismo Gorosito lo reconoció. Pero no es menos cierto que los triunfos llaman triunfos, que este equipo ganó en confianza y se siente seguro de sí mismo. Y que el DT le cambió la mentalidad a los jugadores y les devolvió a los hinchas el entusiasmo y, por qué no, los sueños. Y encima, es único puntero.

Gimnasia salió al campo pensando en plantarse en la mitad de la cancha, cuidar la pelota y que el clima externo se fuera diluyendo con el paso de los minutos. El ímpetu de Central fue el que le dio cierto predominio en el inicio del partido. Sin claridad, a los pinchazos, al punto de que la única jugada de cierto riesgo fue una fallida salida de Rodrigo Rey en un córner, que Javier Báez no alcanzó a cabecear bien.

Ante el fervor Canalla, el equipo de Pipo trató de estar agazapado a la espera del estiletazo, de encontrar tiempos y espacios para la pelota profunda. Hubo una de Soldano para el paraguayo Sosa que estaba claramente en offside. Y los rosarinos respondieron con un centro rasante desde la izquierda que Rey conjuró sin sobresaltos. Más allá del empuje de unos y el planteo más cerebral de otros, el inicio del juego mostró poco fútbol y mucha voluntad.

Gimnasia intentó mantener la pelota en su poder. Posesiones largas y criterio para manejar la pelota, para avanzar y, a la vez, para ver si Central se adelantaba y confiado dejaba espacios. De una de esas combinaciones llegó un aviso de Eric Ramírez y minutos después una pelota larga para Ramón Sosa que se jugó la individual y pateó muy alto sobre el travesaño del arco de Servio.

El equipo de Tevez intentó ser dinámico y jugar largo. Aun sin precisión, encontró espacios en la zona de Guillermo Enrique. Ahí, un desborde de Lucas Gamba fue rechazado providencialmente por Piris cuando la valla tripera corría riesgo de caer. La respuesta de Gimnasia fue un tiro libre alto de Brahian Alemán.

El Lobo supo esperar el momento para atacar y lastimar a un rival con entusiasmo

El partido navegó entre la intrascendencia del querer y no poder de Rosario Central, mientras Gimnasia siguió apostando al partido largo y sin errores. Pasada la media hora, el entusiasmo por Tevez dio paso a la ansiedad y a los murmullos de la parcialidad local, acostumbrada para mal a lo poco que estaba viendo en el campo de juego.

Toda la felicidad del paraguayo Ramón Sosa, autor del gol de la victoria del Lobo en Rosario / Fotobaires

A los 40 del primer tiempo, el local sacudió la modorra con un remate de Marcelo Benítez que se fue por arriba del travesaño. Gimnasia, lejos del arco rival, parecía no querer salirse del libreto. Más allá de que siempre estaba latente la posibilidad de lastimar a una defensa que no parecía especialmente sólida. Un primer tiempo aburrido y sin luces que terminó por apagarle el sonido ambiente al Gigante de Arroyito.

Con Ramón Sosa a la derecha desde el final del primer tiempo -para tratar de ayudar a Enrique en la marca- el Lobo salió con otra convicción en el inicio del complemento. Se paró unos metros más adelante, lo encajonó a Central con algunos corners seguidos, aunque sin gran riesgo más allá de una pirueta de Morales que no llevó peligro para Gaspar Servio.

Sobre los 9 minutos Gino Infantino levantó a la popular canalla. Su zudazo tras un despeje defectuoso de la defensa visitante se fue cerca del travesaño.

Lautaro Chávez tuvo tres desbordes pero sin poder calibrar los centros. Igualmente su habilidad pesó en la puerta de área y lo bajaron. El tiro libre de Alemán rozó el parante externo del travesaño. Fue la más clara del Lobo en la segunda mitad. Enseguida respondió Central: Rey la encontró cuando remató ya habilitado Facundo Almada. El local empujado por la gente se animó. Y Pipo tampoco fue cauteloso, ya que mandó a la cancha a Benjamín Domínguez en lugar de Chávez, muy cansado.

Cerca de la media hora lo arrinconó Central al Lobo. Lo empujó y lo metió en campo propio. Pipo probó contener más con Insaurralde en lugar de Ramírez. Un centro desde la izquierda casi lo mete en contra Leonardo Morales, en su afán por rechazar.

Cuando parecía que el partido se encaminaba a un empate llegó el golazo de Sosa

Llegó en un par de ocasiones el Tripero, pero sin llevar real peligro. Primero Sosa y luego Alemán probaron desde casi la medialuna, pero sin efectividad ni puntería.

Y cuando parecía que Gimnasia se abrazaba al empate, tras un centro de Enrique que nunca pudo rechazar la defensa local una serie de pases terminó con un bochón de Alemán que el paraguayo Ramón Sosa controló bien y definió mejor. Remate cruzado, golazo del paraguayo y festejo desaforado del triperío en el campo, en el banco y en la pantalla de TV.

Con el 1 a 0, Gimnasia fue duro e inteligente y Central se desbordó. En el final Gorosito metió a Guillermo Fratta para reforzar el fondo, el cambio que no alcanzó a hacer en Vicente López.

La victoria se festejó con mesura. Néstor Gorosito dio vuelta la página y sigue pensando en el desgaste del viaje a Rafaela. Sin embargo, los pies sobre la tierra de jugadores y cuerpo técnico no les van a impedir a los hinchas volver a creer. Creer. Esa es la palabra clave. El hincha cree. Y por lo que se ve, este equipo, sin marearse, también está convencido. Y de creencias y convicciones se hacen los hombres y los hechos.

COMENTARIOS DE FACUNDO ACHÉ (Desde Rosario.-)

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