Inicio Argentina River no quiso esperar para gritar campeón en la Liga

River no quiso esperar para gritar campeón en la Liga

El festejo del plantel de river al recibir la Copa de la Liga Profesional. Fiesta Millonaria / Télam

Crónica de un final más anunciado que un recital de los Rolling Stones en Argentina. Tres fechas antes del final del torneo aseguró el primer puesto, el que tiene en el bolsillo casi desde la mitad de un campeonato donde marcó una diferencia abismal contra todos sus rivales en el segundo tramo del torneo. Es más, ganó 11 de los últimos 12 partidos que jugó. Sólo Estudiantes pudo arrebatarle dos unidades. Anoche aplastó a Racing, al que le ganó 4-0, resultado que pudo y debió ser mucho más amplio. No dejó ni una sola duda que fue y es el mejor equipo argentino.

De todos modos en el comienzo el partido fue parejo. Y hasta tuvo a Racing como protagonista y con una chance inmejorable para ponerse 1-0. Fue a los 2 minutos, cuando Enzo Copetti regaló una pelota que tenía destino de gol.

Martínez comprometió con el pase hacia adentro a Paulo Díaz, el chileno durmió con el delantero de Racing pero salvó Armani el mano a mano luego de una definición muy pobre.

Parecía que la Academia no iba a ser un simple espectador de la fiesta Millonaria. Parecía… porque después de esa jugada todo fue un vendaval riverplatense que, de a poco lo fue pasando por arriba a un rival que con el correr de los minutos mostró que está en un pésimo momento.

A los 17 minutos avisó Braian Romero, que salvó el chileno Arias. Alvarez ganó contra la raya, perseguido por Moreno, llegó el centro y el remata del ex Defensa, que tapó el arquero. . River empezó a atacar por el sector izquierdo de una defensa que hizo agua.

A los 24 minutos Julián Álvarez hizo levantar a los plateístas, tras otro centro (enorme el pibe Simón) desde la derecha. La pelota pasó a centímetros del palo derecho de Arias.

Cerca de la media hora era todo de River, que desnivelaba por el medio y lastimaba cada vez que se decidía atacar por la izquierda de la defensa de Racing, donde Prado, Alcaraz y Chancalay no sabían qué hacer.

Por eso no extrañó a nadie que a los 31 minutos Agustín Palavecino marcara el gol que hizo explotar al Monumental. Pillud hizo las veces de stopper y salió lejos. fue entonces cuando Enzo Fernández frotó la lámpara y asistió a Palavecino, que definió de caño ante la salida del arquero. Gol y principio del fin a una historia que estaba escrita desde hacía semanas, tal vez meses.

No paró River en ese primer tiempo. Fue tal el dominio en la mitad de cancha y por las bandas que a los 40 minutos Romero tuvo el segundo de cabeza, pero salvó el 1. Un minuto después el ex Defensa se erró otro gol cantado debajo del arco.

En el segundo tiempo River no dejó dudas que no quería pasar ni un solo sobresalto: a los dos minutos su mejor jugador, Julián Álvarez, marcó el tanto que definió el partido, le dio la cuota goleadora que tuvo en las fechas anteriores y le permitió escuchar otra ovación de un Monumental que desde entonces no paró de cantar al ritmo de la orquesta dirigida por Marcelo Gallardo.

Fue un tornado de fútbol. Destruyó a su rival en la mitad de cancha. Lo desbordó física, futbolística y anímicamente. Lo minimizó más y sólo la falta de puntería no hizo que la goleada llegara antes.

A los 22 minutos Braian Romero tuvo revancha. Después de desperdiciar tantas oportunidades convirtió su gol, el que selló la goleada ante un Racing que suplicó que esos 25 minutos que le faltaban al encuentro pasase lo más rápido posible. Su décimo gol en 24 partidos fue tras una combinación y su ingreso, sin marca, por el medio del área. Definió a un palo ante la salida de Arias, que nada pudo hacer para evitarlo.

Diez minutos después marcó el cuarto, esta vez tras una magistral asistencia del colombiano Carrascal.

Los minutos finales, para Racing fueron una eternidad, sirvieron para que Gallardo se diera el gusto de meter cambios. Primero despidió a Leonardo Ponzio, que se llevó una ovación. Y luego lo hizo jugar un rato a Jonathan Maidana, referente de las primeras batallas. Si estaba en el banco hasta hubiera puesto a Enzo Pérez.

River ganó casi de punta a punta el torneo, el local (el 37 de su historia) que tanto le estaban pidiendo a Marcelo Gallardo. El ciclo del Muñeco, que ya sumó 13 estrellas, parece que no se terminará a final del año. Todavía quedan algunos capítulos más para la alegría de los hinchas. Salud campeón, salud River.

Publicidad