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Un año atrás, el mundo entero lloraba la muerte de Maradona

Un año atrás, el 25 de noviembre de 2020, el fútbol lamentaba la muerte de Diego Armando Maradona, el mejor jugador de su época y campeón del Mundo con el seleccionado de Argentina en el Mundial 1986 organizado por México. El “10”, que por entonces, en plena pandemia, desempeñaba funciones como director técnico de Gimnasia experimentaba un deterioro físico, aunque nadie imaginaba un final tan abrupto.

La muerte de Maradona se produjo en circunstancias que merecieron una larga investigación, la cual sigue en curso y tiene como acusados a los integrantes del cuerpo médico que tenía a cargo su atención, su funeral tuvo lugar en la Casa Rosada, con todos los honores y la asistencia de miles de fanáticos que protagonizaron escenas de todo tipo, antes de que sus restos fueran inhumados en un cementerio privado de Bella Vista.

En la cancha, Diego marcó y marcará generaciones que lo recordarán como el mejor de todos

El adelanto informativo, en horas del mediodía, que dio cuenta de la muerte de Diego en la vivienda que ocupaba en el barrio San Andrés, de Villanueva, en el partido de Tigre, conmocionó al mundo entero y las muestras de pesar se multiplicaron en todos los niveles, porque el efecto de lo ocurrido desbordaba largamente los límites del deporte en general y del fútbol en particular. Naturalmente, en Gimnasia el dolor fue muy fuerte por tratarse del club que Maradona había elegido para regresar al país en calidad de entrenador.

El Gobierno nacional declaró tres días de duelo, y el funeral se desarrolló en forma accidentada, con disturbios, cuando se lo interrumpió para retirar el cuerpo quedando mucha gente sin la posibilidad de darle su despedida. Las características de lo ocurrido, aquellas escenas, tuvieron puntos de comparación con episodios similares desarrollados en oportunidad del fallecimiento de otros ídolos populares, como Carlos Gardel.

En el funeral, el féretro, envuelto en la bandera nacional de Argentina y tres camisetas con el número 10 (Argentinos Juniors, Boca Juniors y la Selección nacional), yacía en el palacio presidencial, la Casa Rosada, con los dolientes desfilando frente a su ataúd. El 26 de noviembre, el velatorio, al que asistieron decenas de miles de personas, fue interrumpido por su familia ya que su ataúd fue trasladado de la rotonda del Palacio Presidencial y luego algunos fanáticos tomaran un patio interior y también se enfrentaron con la Policía. Ese mismo día se realizó un funeral privado y fue enterrado junto a sus padres en el Cementerio Jardín de Bella Vista. Miles de fanáticos saludaron el paso del cortejo con banderas, cánticos y demás saludos al ídolo.

Se rindieron honores tanto nacionales como internacionales de forma paralela al funeral, como en Nápoles (Italia), Manchester (Inglaterra) y Ciudad de México, ciudades todas con las cuales el ídolo argentino tuvo relación directa por determinadas circunstancias. Y en los partidos de fútbol de todo el mundo, como la Champions League y la Copa Libertadores, se cumplió un minuto de silencio.

Personalidades del fútbol argentino e internacional, y de otras disciplinas deportivas, así como de la política y otros ámbitos también expresaron sus condolencias… Hasta Francisco, el Papa, se manifestó enviando un rosario a la familia de Diego.

Aurelio De Laurentiis, presidente de Napoli, comunicó horas después de la muerte de Pelusa que el estadio San Paolo pasaría a llamarse Diego Armando Maradona en honor al astro del fútbol que falleció a los 60 años.

“Querido Diego, nos dejas una muestra de lo que es un hombre con toda su fragilidad, su fuerza, su amor total por la vida y por las personas. Un campeón único e irrepetible. Tus debilidades, tus manchas, tus errores son iguales a tu inmensa grandeza y se anulan para formar a un mito. Creo que es correcto llamar al San Paolo con tu nombre, para que sigas con nosotros como demostración del camino de excelencia que este equipo ha tomado”, escribió De Laurentiis en una carta publicada por Napoli en su página web.

En este primer aniversario serán muchos los homenajes y conmemoraciones que recibirá Diego Maradona, y Dalma, una de sus hijas, fue la que más invitaciones recibió a participar. Pero ella misma, desde sus historias de Instagram, se encargó de explicar su postura en cuanto a esta dolorosa fecha y los homenajes que se le rendirán a su padre en el país y en el mundo.

“Hola a todos. Hago esta historia porque muchas personas me están invitando a diferentes homenajes que le van a hacer a mí papá el 25 de noviembre”, comenzó Dalma Maradona un video en las redes. “Yo tengo que ser muy sincera y decirles a todos que para mí ese día es el peor día de mí vida”, agrega la hija mayor de Diego con Claudia Villafañe.

El mejor gol de las Copas del Mundo, a Inglaterra, en el ‘86, fue la obra maestra de Maradona

Y remarcó sobre esa fecha en particular: “Lo tengo totalmente anulado y lo que más deseo es que ese día nunca hubiera existido. Siempre y cuando cambien las fechas y le hagan homenajes a mí papá, a mí me va a encantar participar. Pero siento que este día no es para homenajear, ni conmemorar, ni mucho menos festejar”.

Maradona, quien como futbolista jugó para Argentinos Juniors, Boca, Barcelona, Napoli, Sevilla, Newell’s y nuevamente Boca, y como entrenador cumplió funciones en Mandiyú, Racing, la Selección nacional, Al Wasl y Al Fujairah, de Emiratos Árabes Unidos, Dinamo Briest, de Bielorrusia, Dorados de Sinaloa, Médico, y Gimnasia, estuvo a principios de noviembre internado en una clínica de La Plata, de la que luego fue trasladado a una de Olivos, por anemia, deshidratación y con un “bajón anímico”, pero al hacerle chequeos se le diagnosticó un hematoma subdural por el que fue operado.

Maradona fue dado de alta, el 11 de noviembre y trasladado a una nueva casa en Tigre, supuestamente para estar más cerca de sus hijas y otros familiares. Su muerte desencadenó una serie de acusaciones, y siete profesionales de la medicina, con el neurocirujano Leopoldo Luque a la cabeza, quedaron imputados en una causa que todavía continúa en proceso.

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