Un mujer denunció que fue brutalmente golpeada por una empleada del Municipio de Ensenada  

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A una semana de sufrir una brutal golpiza por parte de una mujer vinculada laboralmente al Municipio de Ensenada, la psicóloga y escritora Lorena Pronsky brindó esta tarde una entrevista al canal Imagen Platense en la que se refirió al terrible momento que le tocó vivir en la puerta de su lugar de trabajo, una de las oficinas del Astillero Río Santiago en donde se desempeña como empleada de ATE. 

Todavía afligida por los daños a nivel físico y psicológico que sufrió producto de los incontables golpes que recibió, Pronsky rompió el silencio y relató los detalles de la agresión contra su persona. Según sostuvo, ella se estaba retirándose de su trabajo cuando fue abordada por dos hombres y una mujer que apenas la vio comenzó a reprocharle en malos términos por cómo había dejado estacionado su vehículo. 

Pronsky contó que entre insultos y gritos, la mujer le indicó que por la forma en la que había dejado dispuesto su Peugeot 2008 delante de su Volkswagen Polo ella había perdido un ascenso laboral. En el mismo acto la mujer le avisó que debido al presunto perjuicio que le había causado, ella había tomado la decisión de rayarle la pintura al Peugeot. 

Sorprendida por el reclamo, ya que según afirma Pronsky su coche se encontraba a más de un metro de distancia del de la mujer, intentó hacerle ver a la empleada municipal que estaba equivocada. Pero cada palabra que utilizó enardeció aún más a la agresora que continuó lanzando insultos y agravios contra su persona. 

Decidida a dar por finalizado el conflicto en la vía pública y con la mente puesta en realizar la denuncia pertinente, Pronsky dejó de lado la conversación, tomó su teléfono celular y comenzó a fotografiar los rayones en su vehículo. La psicóloga aún no puede entender que fue lo que provocó la furia de la mujer. Aún oscila entre la indiferencia que mostró a los agravios o la fotografía que le tomó a la patente del Polo.  

Lo concreto es que no pasó ni un minuto después de que comenzó a realizar capturas de su coche, cuando de pronto sintió un golpe seco en la cara. Después sobrevino lo peor. Según relata, con una saña impropia de un ser humano y aprovechando el estado de indefensión que le provocó el sorpresivo golpe, tomó su cabeza y la hizo rebotar contra la puerta del automóvil. 

Con sangre en la cara, Pronsky tuvo un momento de lucidez e intentó meterse en su auto para ponerse a resguardo. Pero no pudo cerrar la puerta y la agresora lanzó un nuevo ataque. No conforme con la herida que le había provocado en el ojo, la mujer fue por más y la golpeó varias veces contra el volante del Peugeot. 

Luego la arrancó de su auto y la empujó. Sin posibilidades de defenderse y tendida sobre el suelo, la empleada municipal terminó de consumar su ataque. Tras propinarle varias patadas, tomó su cabeza y nuevamente la hizo chocar contra un objeto contundente, la cinta asfáltica. 

En total estado de inconsciencia, la mujer fue socorrida por una ambulancia que la trasladó hasta un centro de salud de la zona en donde permaneció en terapia intensiva hasta hace algunas horas. En tanto, según reveló, en el mismo momento en el que ella era llevada al hospital, la agresora radicó una denuncia en la que señalaba que había golpeado a una mujer en defensa propia. 

Además de lamentarse por la brutal agresión de la que fue víctima, Lorena Pronsky expresó su repudio contra todas las personas que estaban vieron lo que ocurrió ese día en Ortiz de Rozas y Gaggino y no la ayudaron, entre ellos “guardias de seguridad del astillero como efectivos de prefectura”. Manifestó que días después, cuando fueron consultados, los uniformados indicaron que “no habían intervenido por razones de jurisdicción”.