El genocidio desconocido de la Generalitat, desvelado en un libro imprescindible

Detención de la totalidad de los Mossos d’Esquadra en la década de los años 30

Detención de la totalidad de los Mossos d’Esquadra en la década de los años 30

El doctor Javier Barraycoa es un imprescindible en toda biblioteca catalana. Su libro “Historias ocultadas del nacionalismo catalán” fue una revolución y no hay hogar libre de nacionalismo que no lo tenga a mano. La secuela, Cataluña hispana, es otra vacuna eficacísima para sobrevivir en la Cataluña prusesista. El profesor de sociología incluso se ha atrevido con un maravilloso cómic infantil de historia (Cataluña, la historia), y con un par de parodias sobre la Cataluña separada (El último catalán) y el cuento de Pablo Iglesias (Todos con coleta). De todos estos libros hemos hablado en el blog.

Pero Barraycoa no para. Con él empezó la resistencia al nacionalismo en Cataluña. Impulsó la unión de los catalanes libres de nacionalismo, fue uno de los 2 ó 3 fundadores de Societat Civil Catalana, creó el activo grupo de profesores Somatemps, y publica un blog imprescindible.

barraycoa
Javier Barraycoa

Hoy nos enteramos de la publicación de su último libro: Los (des)controlados de Companys. El genocidio catalán. Allí nos explica cómo el presidente de la Generalidad creó por decreto los Comités de Milicias, unos 200. Y describe sus consecuencias:

Persecución neroniana contra la Iglesia: 2.441 asesinatos de religiosos (1.538 curas, 824 religiosos, 76 monjas), incluyendo 3 obispos catalanes. En agosto de 1936 las patrullas de Companys mataban 70 curas al día. Muchos eclesiásticos de las provincias fronterizas pudieron huir de la Cataluña de Companys. Por eso en Lérida fue exterminado el 65% del clero, en Tortosa el 62%, en Vic el 27%, en Barcelona el 22%, en Gerona el 20%, en Urgel el 205 y el Solsona el 13%. En fin, un 35% del clero de toda España fue asesinado en Cataluña. Por eso Companys le confesaba a Juan Simeón Vidarte hablando de los frailes: “De esos ejemplares aquí no quedan”.

Destrucción artística y cultural: Como escribió Juan Bassegoda Nonell, director de la Cátedra Gaudí: “Nunca en la dilatada historia de Cataluña se había producido un conjunto de daños contra el patrimonio artístico tan sistemáticamente organizado”. Salvo el rescate in extremis de Montserrat, la catedral de Barcelona y poco más, la Generalidad legitimó los expolios y destrucciones: joyas escultóricas, retablos barrocos, incunables, las pinturas de Sert en la catedral de Vich… Incluso el canónigo catalanista Martí Bonet habla de “el martirio de los templos”. En Barcelona ardieron 500 iglesias, incluida la Sagrada Familia: todas menos 10. Se profanó la tumba de Gaudí, se quemaron 464 retablos de valor incalculable, se silenciaron las campanas.

Asesinatos por militancia política: Companys acabó con 1.199 carlistas, 281 lligaires, 117 de Acción Popular Catalana, 110 del Sindicato Libre, 108 falangistas, 213 de la CEDA, 70 de Renovación Española, 36 de la Unión Patriótica. Un ejemplo de tolerancia.

Asesinatos de periodistas: 54 víctimas: Cosas de la libertad de prensa bajo la Generalidad nacionalista.

Asesinatos de nobles: 31 víctimas: A la Generalidad no le gustaba la aristocracia.

Asesinatos del Círculo Ecuestre: 52 víctimas. Sólo por ser de un club.

Asesinatos de poetas y literatos: al menos 17 víctimas. “El terror acabó apagando el genio cultural catalán de toda una generación. La lista de intelectuales emigrados superaría con creces a la de los que se quedaron”, dice Barraycoa.

Y esto es sólo un aperitivo del libro.

 

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