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Gobierno y Generalitat reactivan la mesa asumiendo sus diferencias, sin concreciones pero sin plazos

Sánchez y Aragonés garantizan su compromiso con el diálogo y blindan la mesa, ante la ausencia de Junts

MADRID, 15 Sep. (EUROPA PRESS) –

El Gobierno y la Generalitat han «reiniciado» este miércoles la mesa de diálogo para tratar de encontrar una solución al denominado conflicto catalán, en una jornada que les ha servido principalmente para constatar que sus posiciones están «radicalmente alejadas», y en la que se han comprometido a negociar «sin plazos», pero que ha terminado sin ninguna concreción ni avance en cuanto a los contenidos.

Es decir, los dos Gobierno se han aliado para blindar este instrumento de diálogo, que se ha retomado sin la presencia de Junts, tras la decisión del presidente catalán, Pere Aragonès, de sacarles de la mesa, por su empeño de llevar a personas ajenas al Govern, entre ellos, a dos de los condenados por el procés indultados.

Con la ausencia del partido de Carles Puigdemont de telón de fondo, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el de la Generalitat se han emplazado al diálogo, pero no han acercado posiciones respecto a sus principales demandas.

Así, el Ejecutivo sigue descartando de plano la autodeterminación y la amnistía, y el Govern mantiene su rechazo a que este foro sirva para abordar otros asuntos que no tengan que ver con el «conflicto político», como los recogidos en la llamada ‘Agenda para el Reencuentro’ que Sánchez ha vuelto a plantear a Aragonés.

Los dos presidentes han sido los encargados de inaugurar esta nueva etapa de negociaciones entre sus Ejecutivos, con una reunión a solas que se ha extendido durante casi dos horas y que, según el presidente, es en sí misma un hito, aunque solo sea por la imagen que trasladan de voluntad de entendimiento.

«LAS IMÁGENES SON IMPORTANTES»

«Creo que las imágenes son importantes desde el punto de vista político, que se celebren encuentros entre dos delegaciones del gobierno para tratar de resolver crisis que supusieron un desgarro, me parece bien que tenga una enorme potencia de mensaje político», ha asegurado coincidiendo con la visión de Aragonès, que ha calificado el encuentro de histórico.

Tras la reunión de los presidentes, ha tenido lugar el encuentro de las delegaciones de sus respectivos gobiernos, que han seguido trabajando en la metodología y los contenidos, pero sin avances sustanciales.

Así lo han puesto de manifiesto las dos administraciones en los comunicados que han remitido a la prensa al finalizar el encuentro. En ambos, han confirmado lo que ya habían avanzado Sánchez y Aragonès en sus comparecencias ante la prensa: su firme apuesta por el diálogo, su coincidencia en que se produzca «sin plazos», y sus discrepancias en torno a los contenidos.

«Las delegaciones del Gobierno de España y del Govern de la Generalitat en la Mesa de Diálogo han acordado iniciar los trabajos para lograr una salida que permita recuperar la normalidad en Catalunya tras años de desencuentros. Las dos partes han pactado mantener reuniones periódicas, también a través de trabajos discretos, que permitan avanzar en los objetivos fijados», ha asegurado Moncloa en su comunicado.

Tras señalar que han constatado que «parten de posiciones alejadas», el Gobierno asegura que «comparten que la vía de diálogo es el único cauce para resolver sus diferencias». «La reunión se ha desarrollado en un tono cordial y, durante su transcurso, el ministro de Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática, Félix Bolaños, ha entregado a los representantes del Govern una copia de la Agenda del Reencuentro», destaca.

EL GOBIERNO DEFIENDE LA CONSTITUCIÓN

Y a continuación, reiteran que «el Ejecutivo siempre ha sostenido que el modelo recogido en la Constitución es el único marco posible para reconocer la enorme y rica diversidad del país, consolidar derechos y garantizar la convivencia de una sociedad plural como la catalana».

Asimismo, el Gobierno ha puesto de manifiesto que «el diálogo y la confianza mutua son pilares fundamentales» que permitirán conseguir una «solución compartida y lograr una recuperación justa». «Así pues, esta Agenda para el Reencuentro es una invitación al diálogo y al acuerdo y supone una ampliación de horizontes, incorporando otras materias, como las infraestructuras, el crecimiento económico, la sanidad, los servicios sociales y el medio ambiente; y es un compromiso con la ciudadanía catalana, a la que el Gobierno de España escucha, consciente de la diversidad del país», añaden.

Eso sí, al mismo tiempo el Ejecutivo central ha vuelto a avisar a la Generalitat de que «considera del todo imprescindible que las instituciones catalanas lideren un diálogo honesto y sincero también entre catalanes».

EL GOVERN CRITICA LA «REPRESIÓN»

Por su parte, la delegación del Govern ha confirmado lo que el presidente de la Generalitat había avanzado, que se ha reiniciado la «negociación del conflicto político entre los gobiernos español y catalán» que se había interrumpido por la pandemia y por el proceso judicial del entonces presidente de la Generalitat Quim Torra que terminó inhabilitado.

«Ambas delegaciones han reiterado el reconocimiento institucional mutuo y han constatado que estamos antes un conflicto político y que requiere una solución de carácter político y democrático basado en el diálogo y la negociación», expone la delegación catalana en su comunicado en el que también explican que han trasladado su propuesta de resolución basada en la amnistía y la autodeterminación, y que ahí se han visto las discrepancias entre ambas partes.

Han pedido el fin de la «represión que afecta a miles de catalanes», que la mesa debe servir para la resolución política del conflicto y no sobre otros asuntos como inversiones, infraestructuras o competencias.

En la mesa formada por ministros y consellers, estos últimos han recordado que uno de los extremos del acuerdo de Pedralbes era que la solución que emanara de la mesa fuera refrendada en votación por lo catalanes; una votación que Sánchez ve con buenos ojos siempre y cuando lo que se vote sea «un acuerdo y no un desacuerdo».

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