Se constata la desorientación del soberanismo

Lo aseguran tras la publicación de las fechas del referéndum y la amenaza unilateral

Sin demasiada sorpresa, los partidos constitucionalistas han leído los ultimos movimientos del soberanismo como la constatación de que el «proceso» entra en fase terminal. En este escenario, tanto la notícia publicada ayer por ABC de que la Generalitat estudia el 1 o el 8 de octubre como posibles fechas para el referéndum, como la nueva amenaza de Oriol Junqueras (ERC) de declarar la independencia de manera unilateral si se impide la consulta, se interpretan como signos de debilidad antes que de fortaleza. Como en otros momentos de trance para los secesionistas, patada hacia adelante.

En estas coordenadas se interpreta también el acto de «reafirmación» con el referéndum que el Ejecutivo catalán realizará mañana, una convocatoria que previsiblemente no tendrá mayor trascendencia que la foto. La CUP, que exige ya fecha y pregunta, ya anunció que se descuelga de la cita.

En una lectura que es general fuera del secesionismo, movimientos tácticos en forma de «performance» para tapar la crisis interna del Junts pel Sí (Jps), tal y como definió el portavoz de Ciudadanos (Cs) en el Parlament, Fernando de Páramo. En la misma dirección, para el partido naranja la amenaza de la vía unilateral evidencia que al vicepresidente catalán «se le ha escapado la verdad», aunque, añadió De Páramo, «haya intentado engañar durante unos meses con la pantalla pasada del referéndum».

Dudas

En parecidos términos se expresó el secretario de organización del PSC, Salvador Illa, explicando que tanto lo publicado ayer por este diario como la unilateralidad confirman la tesis de su partido de que el proceso se basa en tres premisas: «Improvisación, unilateralidad e ilegalidad».

Al respecto, Illa apunta que la filtración sobre las posibles fechas de la consulta, o la posibilidad de que los consejeros Santi Vila y Neus Munté pudiesen dimitir para preservarlos como candidatos ante posibles inhabibilitaciones, son la constatación de las «dudas» que asaltan a los soberanistas. Estos, ahora en apariencia cohesionados tras la crisis de las grabaciones, en realidad están divididos entre quienes lo apuestan todo a un referéndum imposible y los que, más realistas, preparan escenarios de futuro.

Por su parte, el portavoz parlamentario del PPC, Alejandro Fernández, valoró también a ABC que «su desesperación les lleva aprovechar las fechas significativas para su épica, a ver si así consiguen reavivar la llama». El diputado popular advirtió además de que la disparidad de candidatos del PDECat demuestra «que, por un lado, son la CiU de siempre y, por el otro, la poca consistencia de su proyecto, que ni ellos mismos se creen y necesitan poner diferente cara a los distintos escenarios».

Fruto de esta improvisación que denuncian el resto de partidos es el hecho de que, tras las palabras de Junqueras, la Asamblea Nacional Catalana (ANC) anunció que sus bases votarán el próximo 29 de abril la enésima reformulación de la «hoja de ruta» soberanista, en este caso para, explicaron, incluir una hipotética declaración unilateral de independencia en el «poco probable» caso de que el Estado impidiese de «forma violenta» la celebración del referéndum.

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