Montserrat Caballé, soprano universal del siglo XX

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Actualizado 06/10/2018 10:24:10 CET

BARCELONA, 6 Oct. (EUROPA PRESS) –

Montserrat Caballé fue una diva universal de la ópera, a la altura de las mejores sopranos del siglo XX, cuando la crítica y el público la situaron al nivel de Joan Sutherland, Renata Tebaldi y Maria Callas.

Pudo educar su voz sólo porque la familia del industrial y político Eusebi Bertrand le costeó la continuación de los estudios musicales, ya que había nacido (1933) en una familia humilde, y, así, estuvo diez años en el Conservatori del Liceu.

Pero no todos la alentaron: durante su primera audición, en 1956 en la ópera de Roma, el agente que la escuchó le dijo que volviera a su casa, se casara y tuviera hijos, porque su carácter no era para la “locura” del teatro, pese a su buena voz –al reencontrarse tiempo después, él acabó pidiéndole que nunca revelara su nombre–.

Ella no siguió aquél consejo desalentador, y las siguientes audiciones funcionaron: en 1956 entró en la Ópera de Basilea, donde asimiló un repertorio amplio, pero se planteó dejar la música poco después, durante sus tres años en Bremen (1959-62).

Le deprimió el trabajo maquinal en este teatro, en contraste con “la alegría y el romanticismo” de la compañía suiza, y su hermano y asesor artístico, Carles, le pidió invertir un año en recuperar la ilusión antes de dejarlo todo: la recobró, y debió mucho a la disciplina de Bremen.

DEBUT OFICIAL EN 1962

En 1962 debutó oficialmente como soprano en el Liceu con el estreno español de ‘Arabella’, con la que triunfó –actuó allí 28 temporadas seguidas, con medio centenar de óperas y 70 funciones hasta 1989– y al año siguiente renunció a cantar la ‘Valquiria’ por desavenencias, pero el incendio del teatro los reunió en 1994, y actuó repetidamente: entre aquellas cuatro décadas están los mejores momentos de su carrera.

Ayudó a impulsar al tenor Josep Carreras en el Gran Teatre del Liceu cuando él era un joven cantante, y también fue decisiva con Joan Pons, cuando le reveló que era barítono y no bajo.

Al interpretar ‘Turandot’ conoció a su marido, el tenor Bernabé Martí, con el que se casó en 1964, y en 1965 se la conoció internacionalmente al triunfar en el Carnegie Hall (Nueva York) con su primera ‘Lucrezia Borgia’ sustituyendo a Marilyn Horne, que acababa de dar a luz: la aplaudieron 20 minutos.

El éxito de esa misma ópera se repitió en Londres, donde también triunfó después en ‘Il Pirata’ cantando con muletas tras romperse una rodilla.

La capital inglesa fue también el lugar donde grabó la mayoría de sus discos, y además, en el Covent Garden cantó la ‘Tosca’ con la misma puesta en escena que Zeffirelli había creado para Maria Callas, amiga suya y que la asesoró entonces, diez días antes de morir (1977).

En esa misma década, la propia Callas, la gran ‘Norma’ del siglo XX, admitió a Caballé que la había superado en esta obra de Bellini: se convirtió en histórica su ‘Norma’ al aire libre en el Teatro Antiguo de Orange en 1974, año en que además le diagnosticaron un tumor maligno, y otro en 1985, pero los superó.

Su fama de diva se basó en su calidad, pero también ayudaron algunas reacciones en ensayos y en vivo ante directores y públicos protestones, aunque su imagen fue natural y popular, y se prestó además a cantó además con Freddie Mercury, Vangelis, Barbra Streisand y Frank Sinatra.

En los últimos años de su carrera dio clases en Andorra, donde llegó a ser residente y fueron polémicas sus ventajas fiscales consiguientes, pero ella alegaba que su vinculación con el Principado venía de 1969, cuando no podía tener razones económicas para trasladarse.

Otra de sus polémicas –pasajera– fue por su apoyo electoral a CiU, cuando la incluyeron en una lista electoral sin permiso: la federación –al que había apoyado pero desde fuera– le pidió perdón, aunque ella lo consideró un abuso de confianza.

50 ANIVERSARIO EN EL LICEU

En enero de 2012, el Gran Teatre del Liceu conmemoró el 50 aniversario de su debut con una exposición y un gran concierto en el que le acompañaron amigos y compañeros de trayectoria, como su hermano, Carles Caballé; su hija Montserrat Bernabé con su familia, y el barítono Joan Pons, además de la plana mayor de la política cultural.

Tras varios conciertos en plena forma, como el realizado en el Madrid Arena ese junio, Caballé tuvo que cancelar a finales de octubre un recital en el Auditori de Girona tras sufrir una caída que le provocó una fractura de húmero y un leve ictus.

En 2015, un juez de Barcelona la condenó a seis meses de cárcel por un delito contra la Hacienda Pública, tras un pacto de la cantante con la Fiscalía y Abogacía del Estado en el que reconoció un fraude fiscal de 508.562 euros en el IRPF de 2010, aunque no entró en prisión.