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Sánchez muestra su «rotunda» apuesta por la mesa del diálogo en Cataluña y lamenta que Pegasus haya minado confianzas

MADRID, 26 May. (EUROPA PRESS) –

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha reivindicado su apuesta «rotunda» por reanudar la mesa de diálogo con la Generalitat para superar el conflicto catalán, a la par que ha lamentado que el caso de espionaje mediante el programa Pegasus haya «minado la confianza política e institucional» entre Ejecutivos.

«La única estrategia del Gobierno desde el principio de la legislatura fue superar el conflicto político desde el debate y ese instrumento que hemos puesto en marcha con la mesa de diálogo», ha destacado Sánchez durante su comparecencia en el Congreso y en un claro mensaje al Govern catalán y a ERC.

En su intervención, el presidente ha ahondado que desde el principio de su mandato se comprometió a poner todos los esfuerzos en solventar la «tensión territorial» en Cataluña, con «todas las energías» para restablecer la convivencia. Y en ese objetivo ha desgranado que la mesa de diálogo será siempre el «instrumento» para ese objetivo.

«Mi apuesta personal, absoluta, rotunda, es reanudar el diálogo con las instituciones catalanas», ha desgranado Sánchez para reconocer la «valentía y coraje» para quienes apostaron por el reencuentro, frente a los que aspiran a volver al año 2017 y al conflicto generado tras el ‘procés’.

HAY MENOS POLARIDAD POLÍTICA EN CATALUÑA

Y en esta línea ha defendido que ahora existe «menos polaridad partidista» en Cataluña, al tener más peso el «diálogo» que la desconfianza. Por tanto, ha prometido que el Ejecutivo no va a dejar pasar el camino, que no será rápido, del entendimiento, dado que la sociedad no lo permitiría.

Para esa meta, el presidente ha explicado que debe haber «menos judicialización y más política», para aseverar que cualquier problema que surja se resolverá desde esa vía, pues precisamente la finalidad de la política es «sustraer el odio» y garantizar la convivencia».

En esta línea, ha apuntado que en democracia son «legítimas» las discrepancias que puedan existir entre gobiernos, algo que no es una amenaza sino que es prueba de la fortaleza en el debate público aún no compartiendo la visión territorial del país.

Finalmente, ha destacado su disposición a trabajar con la Generalitat catalana y ordenar las respectivas agendas de los dos ejecutivos para abordar asuntos bilaterales pendientes.

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