Sant Jordi arranca con más libros y menos rosas

Por capricho de Cronos, hacía once años que el calendario se resistía en marcar en rojo de domingo la festividad de Sant Jordi. Una circunstancia que ha quedado totalmente superada este 2017 y que está permitiendo que la ciudadanía celebre en la calle y con las tiendas abiertas una de las fiestas más esperadas del año, ya sea ojeando libros, escogiendo la rosa o disfrutando de un especial paseo dominical bajo un sol de primavera que tampoco ha querido faltar a la cita.

Está previsto que 1,5 millones de personas coincidan en horas punta hoy en Barcelona, epicentro mundial de la fiesta del libro y de la rosa. La cifra sería similar a la del año pasado, según cálculos de la Guardia Urbana, cuando la fecha cayó en sábado, un día también muy propicio para muchos trabajadores.

El ambiente es el de las grandes ocasiones en los principales escenarios de la ciudad. El primero de todos, en la Rambla, donde han acudido los más madrugadores para evitar a la multitud sin renunciar a vivir el Sant Jordi en el lugar más emblemático de la ciudad.

Rosas rojas y blaugranes

Las rosas salpican de colores el paseo, donde las tradicionales paradas de las floristas ofrecen variedades para todos los gustos, aunque predomina el tipo ‘freedom’, mucho más resistente, duradero y con un intenso color rojo. También tiene mucha salida la ‘Red Naomi’, que se cultiva en la península. Ahora bien, en tal día como hoy, con un Madrid-Barça en mente, la rosa blaugrana también está teniendo una presencia especial.

Pero más allá de la rosa, cada vez adquiere más importancia el envoltorio, donde el celofán ha dejado paso a los materiales ecológicos. ¿El precio? Depende de varios factores, desde la variedad a la decoración, pero es difícil que la más sencilla baje de los cuatro euros.

A espera de saber los libros más vendidos del día, la mayoría de paradas que ofrecen las novedades editoriales tienden a la apuesta segura. Entre las novelas más presentes encima de los tableros figuran ‘Rosa de cendra’ de Pilar Rahola, ‘Patria’ de Fernando Aramburu, ‘Los ritos del agua’ de Eva G. Sáenz de Urturi o ‘Media vida’ de Care Santos, solo por citar cuatro ejemplos.

Más seguridad

Pero no todo es fiesta. Para intentar garantizar la seguridad ante la amenaza yihadista, los Mossos d’Esquadra han rezorzado la presencia en los puntos de mayor afluencia ciudadana, especialmente en las ramblas y en las avenidas, como la del paseo de Gràcia. También hay más controles en las principales estaciones de transporte público.

El dispositivo de hoy es parecido al que ya se puso en marcha la pasada Navidad o en Semana Santa, según han explicado fuentes policiales, que han recordado que el actual nivel de alerta por terrorismo se situa en 4 en una escala de 5.

En uno de los puntos neurálgicos, en Rambla Catalunya, el distrito del Eixample ha impulsado una serie de medidas para descongestionar la avenida, una de las más cotizadas para los paradistas, como habilitar más pasos en cada tramo de calle o augmentar los espacios destinados a los peatones.

Más libros y menos rosas

El hecho de que la fiesta caiga en domingo no ha gustado por igual a los diferentes actores implicados. Mientras que el Gremi de Llibreters espera vender 1,6 millones de libros y facturar 22 millones de euros, un 5% más que el año anterior, el de los Floristes calcula un descenso de las ventas. Concretamente, se regalarán unos seis millones de rosas, lo que implica entre un 10% y un 15% menos que en 2016.

Estas previsiones también han influido en el número de paradas. El ayuntamiento ha autoritzado casi 5.000, de las cuales, unas 4.000 son de rosas y unas 1.000 para libros. A pesar de la gran diferencia, la del año pasado todavía era mayor. Este domingo de Sant Jordi, Barcelona cuenta con casi 800 stands de flores menos que en 2016 y cerca de 70 más destinados a la literatura.

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