Edificio Mónaco, que fue de Pablo Escobar, será demolido en diciembre

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Ya es un hecho que demolerán el temido edificio Mónaco de Medellín, donde vivió el narcotraficante Pablo Escobar con su familia y explotó el primer carro bomba del país, el 13 de enero de 1988.

Para demostrar que ese hecho será realidad, el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez; el ministro de Justicia, Enrique Gil Botero; y el ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, le dieron martillazos a la estructura del edificio y derrumbaron algunos pedazos de cemento este miércoles.

El predio, ubicado en el barrio Santa María de los Ángeles de El Poblado, en el sur de la ciudad, y que pertenece a la Policía, pasará a manos de la Alcaldía de Medellín, gracias a que aa Sociedad de Activos Especiales (SAE) permitirá intercambiar el inmueble por otro.

Venimos a entregar este lote para que sea demolido y se construya un parque en memoria de las víctimas del narcotráfico

Ese era el primer paso para dar vía libre a la demolición del Mónaco, que pertenece al Estado desde los años 90, cuando se le hizo extinción de dominio, y que por décadas ha sido el ícono del narcotráfico de la ciudad.

El ministro de Defensa dijo: “Venimos a entregar este lote para que sea demolido y se construya un parque en memoria de las víctimas del narcotráfico(…) Queremos dejar atrás ese pasado de violencia y mostrar la nueva Medellín, la demolición significa el cambio”.

Villegas, por su parte, dijo que cuando el alcalde de Medellín planteó la propuesta de demoler el predio, el Gobierno Nacional lo apoyó para pasar esa página de violencia y para que ese espacio no siga siendo visitado por turistas “con perspectiva enferma que no le trae nada bueno a la ciudad”.

Por ello, el Gobierno facilitó la entrega del inmueble que estuvo valorado en 5.000 millones de pesos, que cuenta con 34 parqueaderos, 12 apartamentos, dos piscinas y una cancha de tenis.

“El crimen organizado va a caer como caerá este edificio. Era una deuda histórica con las víctimas y los vecinos, quienes por años han soportado la llegadas de turistas en busca de leyendas falsas”, advirtió el alcalde de Medellín.

El mandatario agregó que el nuevo parque será un homenaje para policías y civiles que cayeron en esa guerra del narcotráfico y que el espacio le dará un lugar a las víctimas.

Gutiérrez además dijo que el proceso continúa y que ya se superó el obstáculo más grande, que era tener los títulos del predio para poder seguir con las siguientes etapas como los permisos de implosión. “Continuar el proceso requerirá de meses, esperamos que finalizando el año, se acabará con el símbolo de la ilegalidad”, añadió el mandatario. 

Ícono del terror

Álvaro Vélez, vecino del Mónaco, contó que el 13 de enero de 1988, algo lo arrojó muy fuerte mientras dormía y que los vidrios de las ventanas de su casa se reventaron a pedacitos, así como las puertas y las escalas. “Un closet que se desprendió por poco le cae encima a mi bebé de 3 años, quien se salvó de milagro”, describió.

La zozobra y el pánico era permanente, esperábamos un bombazo en cualquier momento y con la llegada del parque, ese miedo se acaba

Su vivienda, al igual que la de sus vecinos, quedó inhabitable por lo que se desplazó a otro barrio y regresó seis meses después, pero desde ese momento el edificio se convirtió en un ícono del mal y todos los días es visitado por docenas de turistas, lo que estigmatiza el sector.

Tras la extinción de dominio del Mónaco, este fue ocupado por la Fiscalía, pero el 19 de febrero del 2000, de nuevo, terroristas detonaron una bomba en la portería con 40 kilos de explosivos para atentar contra funcionarios de la entidad.

El alcalde de Medellín, Federico Gutiérez, le dio un martillazo a la estructura del Mónaco, como símbolo de la demolición.

Foto:

Jaiver Nieto / EL TIEMPO

Una vez la Fiscalía se marchó, el edificio fue ocupado por dos compañías bananeras, usado para marroquinería, luego para una sede de salud prepagada, un bufete de abogados y allí hasta funcionó un centro de recuperación para adictos de la droga.

En 2015, la administración de Aníbal Gaviria propuso instalar en el Mónaco los servicios de inteligencia de la Sipol, las oficinas del 123 y la Secretaría de Seguridad a lo que se opusieron todos los vecinos, por temor a que se repita la historia de las bombas.

José Fernando Arango, presidente de la Junta de Acción Comunal (JAC) de El Poblado, dijo que la noticia de demoler el edificio la esperaron por años y que con ello se acabará el símbolo del mal.

“La zozobra y el pánico era permanente, esperábamos un bombazo en cualquier momento y con la llegada del parque, ese miedo se acaba”.

Para los habitantes, el parque de las víctimas será un símbolo de la vida, de la esperanza y del cambio, que signifique una nueva etapa. “También cambiará el turismo, el actual es muy nocivo, es una apología al mal, un homenaje a Pablo escobar, cuando el homenaje debe ser para las víctimas”, concluyó Arango.

DEICY JOHANA PAREJA
MEDELLÍN