Efraín María recuerda al bisabuelo

‘Si no hubiera sido tildado de radical, Jorge Isaacs hubiera sido Presidente’, dice Efraín María Isaacs, su bisnieto, mientras hojea una edición de lujo de María, la obra cumbre de su bisabuelo, publicada, por primera vez, hace 150 años. Leer María

Se llama Efraín, como el protagonista de la novela, pero como en la familia hay cerca de 40 integrantes que también tienen ese nombre, para distinguirlo, desde muy niño, le pusieron el mote de ‘María’, y terminó por asumir que se llamaba Efraín María Isaacs, y así firma.

La gente suele acercársele para ofrecerle objetos que aseguran le pertenecieron a su bisabuelo. Recuerda que en una Feria del Libro, en Bogotá, hasta le presentaron un pagaré, de una deuda pendiente que había dejado en la Costa.

¿Dónde está? Se lo compro –dijo- Cuando lo examino vio un papel viejo firmado por una tal Jorge Isaac.

‘Ni es la firma de mi bisabuelo, porque él no firmaba, él escribía su nombre completo, y su apellido no era Isaac, le falta la S. Así que mida sus palabras, no tiene porqué andar por todo Bogotá diciendo que mi bisabuelo le debía’- le contestó al dueño del pagaré.

Dice que en la Guajira, Sucre y Magdalena se encuentra el Isaac, sin la S, y estima que en el Valle debe haber como unos 50 Isaacs.

Es hijo de David, hijo de David Guillermo, uno de los nueve hijos que tuvo Jorge Isaccs con doña Felisa González Umaña, cuya madre era la dueña de la casona del Peñón, en Cali, en cuyo terreno el escritor terminó de escribir María. La casa de adobe fue demolida en 1938 para dar paso a una casa quinta, declarada Bien de Interés Cultural que hoy amenaza ruinas.

“Eran 4.000 metros cuadrados, pero la amputaron por todos los lados y apenas quedan 400; le han metido máquinas viejas para tratar de que se pudran las puertas y los techos, con tal de que se desbarate, el objetivo es que se caiga. Hay que salvarla, sacar todo esa chatarra para salvar la casa”, dice Efraín María, quien desde la década del 90 ha propuesto que se convierta en un museo literario, para que funcione como una especie de ‘Casa Silva’.

¿Cuándo leyó María por primera vez?

De niño, creo que aprendí a leer con María, era una de las prácticas que tenían nuestros padres, aunque no eran tan hinchas del romanticismo. Más que un símbolo de amor, María, es un símbolo familiar.

¿Cuándo se da cuenta de la importancia de su bisabuelo?

A medida que la gente hablaba de él, empecé a buscarlo, se me convirtió en una constante. Él era polifacético, empecé a investigar su paso por el Congreso, sobre su música, su poesía, sus propiedades, es un monumento enorme, más alto que la torre de Colpatria en Bogotá. Así entendí la grandeza de él como hijo de Cali ante el mundo. María está en 35 millones de ejemplares en el mundo, traducida en más de 57 idiomas, que circulan en pleno siglo XXI.

¿Qué recuerdos materiales tiene del bisabuelo?

En Ibagué me encontré con un señor que me dijo que tenía un diccionario que lo había usado el poeta en 1874, que lo utilizó para escribir Fania y para las últimas partituras de Camilo; lo abrí, buscaba alguna anotación, algún subrayado y, nada, estaba, limpiecito, me quedó la duda, pero vi la fecha, él estuvo entre 1885 y 1895 en el Tolima, cuando murió, entonces, es posible que haya sido de él. Caminando por Ibagué también me trajeron una espada, hay cositas que se han ido recuperando, bastaría que se hiciera un escenario, el objetivo es la casona de Cali, para lograr la casa cultural de don Jorge, la podamos recuperar.

¿Qué tanto pesa crecer con el apellido Isaacs?

Los que más hablan de Isaacs pueden cargar el karma. Tengo la satisfacción de sentirme modestamente bien al representar, lo mejor posible, lo más honesto, al bisabuelo, pero el apellido pesa. Puedo aportarle algo de honestidad a mi patria que tanto la necesita.

¿Qué escribe?

Tengo un periódico en Bogotá desde hace a 22 años; hago parte de la Casa Silva; llevo escribiendo unos 40 años, desde niño, sobre Jorge Isaacs, pasajes de él frente al Himno Nacional, frente a la masonería, interesantísimos, frente al Congreso y la oligarquía bogotana. Cuando él llega al Congreso rompe la hegemonía conservadora, propuso una educación laica y eso le causó la primera derrota, fue mortal para don Jorge Isaacs, eso en política, moderna o antigua, se convierte en un Inri, claro que ahora todos se voltean como el plátano. Pasó a la corriente liberal y terminó de radical y el radical era más comunista que los que hay ahora, fue una piedra en el zapato para todos los gobiernos conservadores. Avasallaba en el Congreso, pero a nivel de partidos crecía el odio y por eso termina de radical y se lo cobran. Pero demostró, hasta el final, que era coherente y honesto y murió en su ley, siendo un hombre respetuoso de la democracia y la libertad.

¿Qué significa María para usted?

La mujer universal. A don Jorge no lo sorprendió ni las matemáticas, ni la física, sino la mujer, toda la grandeza está en María; ella representa la mujer vallecaucana por sus sentimientos, su entrega, su lealtad, su coherencia, gratitud, resistencia, por lo que yo llamo la alegría y el dolor, por el sacrificio, porque es que el amor de Efraín y María es un sacrificio. María es un brazo eterno del Valle del Cauca para abrazar a Colombia y al mundo.

CALI

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