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El escritor de 13 años que debuta en la Fiesta del Libro de Medellín

“Esta Fiesta del Libro casi no la he disfrutado porque siempre estoy ocupado en eventos y entrevistas. No he podido caminar y buscar los libros que quiero como cualquier lector”.

La principal preocupación de Miguel Santana Saldarriaga, un niño de 13 años que acaba de lanzar su primer libro, Un cuento no ‘furry’, es que no ha podido recorrer los espacios de la Fiesta del Libro de este año sin dejar de ser un escritor más que anda afanado de evento en evento y de entrevista en entrevista.

Al verlo recorrer los estantes de la Fiesta toma validez el refrán que dice: ‘como niño en dulcería’, solo que en este caso las letras son los caramelos que endulzan los días de este estudiante de séptimo grado, que esta semana lanzó su primer libro.

“Yo empecé a escribir hace mucho, incluso me da pena leer mis escritos anteriores porque les encuentro muchos errores”, comenta como si llevara unas cuantas décadas en el mundo de las editoriales.

El amor hacia los libros, y el arte en general, lo heredó de su Madre, Lina Saldarriaga. Cada año Miguel y su madre acostumbraban ir a la Feria del Libro de Bogotá (Filbo) como cualquier enamorado de los libros que llega a saciar su sed de lectura.

La edición del primer libro de Santana estuvo a cargo de Calixta Editores. A la derecha de la foto, Medrano, propietaria de la editorial. 

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Foto: Jaiver Nieto – EL TIEMPO

El año pasado, con el manuscrito del libro bajo sus manos, Miguel y su madre recorrieron cuanta editorial encontraban en la Feria bogotana de libros. Allí conocieron a María Fernanda Medrano, la propietaria de Calixta Editores.

“Yo conocí a Miguel hace un año. Su mamá se acercó a mí y me mostró el libro escrito e ilustrado por él mismo ; apenas lo vi entendí el inmenso talento que tiene”, recuerda Medrano, una de las artífices de este proyecto que dejó de ser un juego de niños y pasó a exhibirse en diferentes estantes de la Fiesta.

Yo conocí a Miguel hace un año. Su mamá se acercó a mí y me mostró el libro escrito e ilustrado por él mismo ; apenas lo vi entendí el inmenso talento que tiene

Un cuento no ‘furry’ es el primer libro publicado del niño de 13 años que se entretiene más delante de las hojas de un libro que al frente de una consola de video. Sin embargo, no es el primer libro que escribe.“Yo me dedico desde hace como cinco años a escribir y a dibujar, incluso tengo otros libros que escritos que no quiero ni ver, porque me da pena”, explica Santana.

Al ser interrogado por su nueva etapa de vida, en la que firma libros, posa para fotos y habla en eventos, ni se percata de lo que pasa a su alrededor. Según él, su vida como escritor es pasajera, una especie de hobbie en el que disfruta “ser el dios de los universos narrativos que controla”.

A pesar de disfrutar su faceta como escritor, Miguel no pierde el amor por la lectura.

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Foto: Jaiver Nieto – EL TIEMPO

“Entre escribir y leer prefiero la primera, por el simple hecho de que sé qué va a pasar en la siguiente página, lo puedo controlar a mi antojo, mientras que como lector estoy obligado a seguir la historia de otros”, comenta con una expresión de poder propia de una deidad que maneja a su amaño los mundos que crea.

En una época digital en la que los jóvenes dedican mayor parte de su tiempo a los videojuegos, Miguel surge como un ‘bicho raro’, al igual que Mateo, el protagonista de su libro que de un momento a otro y sin explicación alguna toma forma de zorro, y en compañía de sus amigos empieza una travesía para volver a ser un humano de nuevo.

El libro tiene una línea artística en la que la ilustración juega especial importancia. Con esto, explica Medrano, “queremos atraer a un público joven que lee de diferentes maneras y que está metido en un mundo digital”, concluye.

Precisamente este libro, hecho por un niño, abre el debate de la relación que tienen los menores con las letras, que en general es distante. Miguel tiene su propia explicación para el tema: “si quieren que los niños lean no los pueden obligar a hacerlo, tienen que leer por gusto, no como una obligación o una tarea, porque se aburren”.

Bryan Andrés González Vélez
Para EL TIEMPO
[email protected]​@GonzalezVelezV