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Emprendimientos juveniles cambian la cara de Cartagena

La tambora, símbolo de la diáspora africana, es la principal herramienta de emprendimiento y cambio de un centenar de jóvenes de Cartagena que hoy les apuesta a los ritmos tradicionales como proyecto cultural.

Esta historia tiene su epicentro en un viejo quiosco a orillas del mar, en el corregimiento de La Boquilla. En este pueblo pesquero nació hace 12 años uno de los proyectos culturales más emblemáticos de Cartagena: Los tambores de cabildo.

“La tambora es un símbolo de resistencia, y eso es lo que hemos hecho los boquilleros históricamente: resistir. Hoy, la música de percusión es la disculpa con la que les estamos llegando a 150 niños para enseñarles valores, respeto por su cuerpo y por el de los demás”, dice Davis Ortega, uno de los líderes de la agrupación.

Tambores de Cabildo fue la inspiración de Acdi- Voca, operador en Colombia de la Usaid, que hoy apoya en Cartagena proyectos de jóvenes artistas, con los que se busca generar confianza en el territorio.

“En Usaid venimos trabajando con más de 120 jóvenes vulnerables de zonas como las faldas de La Popa, Nelson Mandela, La Boquilla y el barrio Olaya, pero no solo en prácticas de inclusión, también buscamos que sean agentes de cambio y multiplicadores en sus territorios”, dice Diana Sierra, directora para el Caribe de Acdi-Voca.

Tambores de Cabildo ya tiene el reconocimiento nacional, y por ello fueron invitados a tocar en la firma del proceso de paz entre el Gobierno colombiano y la guerrilla de las Farc. Incluso han tenido presentaciones artísticas fuera del país.

“Antes que buenos músicos queremos buenas personas, y entre golpe y golpe de tambora estamos formando hombres y mujeres de bien”, añade Joel Londoño, otro líder del grupo.

A proyectos de este tipo que incentivan la música tradicional y las danzas folclóricas se sumaron la Cámara de Comercio de Cartagena, la Fundación Surtigás y la Fundación Juan Felipe Gómez Escobar.

Pese a las dificultades administrativas y sociales, Cartagena es ejemplo de confianza, según Usaid, y se consolida con el índice más alto de reconciliación, en el marco del posconflicto.

Por ejemplo, según la encuesta de medición para la reconciliación de Usaid, el 94 por ciento de los cartageneros está dispuesto a ayudar a su vecino en caso de una emergencia.

“Si queremos transformar la confianza en el territorio, en quienes más fuerte hay que trabajar e impulsar los cambios es en los jóvenes”, señala María Claudia Páez, presidenta ejecutiva de la Cámara de Comercio de Cartagena.

Entre esa masa de talento cartagenero que está en la mira de Usaid también aparece Daniela Veitia, una niña de 13 años con voz prodigiosa y heredera de las cantadoras de bullerengue.

Ella es la voz líder de Fusión Caribe, una de las agrupaciones impulsadas por la Fundación Surtigás que les están cambiando la cara a los barrios populares.

JOHN MONTAÑO
Corresponsal de EL TIEMPO en Cartagena