En barrios de Medellín buscan cambiar ‘combos’ por Clubes Juveniles

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Las peripecias de ‘Rapza’ en las escaleras eléctricas de la comuna 13 de Medellín no eran para esquivar las balas o para huir de alguna banda criminal. No escapaba de la guerra, incitaba al arte.

‘Rapza’ es el seudónimo con el cual se conoce a Santiago Ciro, un rapero de la comunidad, que esta semana invitaba a los jóvenes de la ciudad, con otros cuatro grupos de la zona y a través de sus habilidades artísticas, a hacer parte del el proyecto de Clubes Juveniles 2018.

La iniciativa, liderada desde la secretaría de la Juventud de la Alcaldía, busca apoyar con incentivos para su fortalecimiento y formación a 747 grupos de la ciudad. Para este plan, la Administración Municipal cuenta con un presupuesto de más de 1.600 millones de pesos, para el resto del presente año.

Según Alejandro De Bedout, secretario de Juventud, cuando los jóvenes ingresan a una estructura criminal buscan tres cosas: afecto, protección e ingresos. El objetivo es, entonces, que dichos elementos los encuentren en los Clubes Juveniles.

El funcionario también expresó que son los jóvenes quienes pueden transformar la realidad de la ciudad a partir de la resistencia ante el conflicto.

Para De Bedout, la comuna 13 es símbolo importante de ese fenómeno puesto que en su territorio hay conformados cerca de 50 grupos juveniles y un significativo número de artistas en distintas áreas.

El reto que propone la Alcaldía a los jóvenes es, en consecuencia, para que se agrupen y movilicen entorno a los temas que los apasionan y que, además, aporten a la transformación de sus barrios y comunidades.

Pese a que distintos grupos criminales intentan controlar el territorio, Andrés Tobón, secretario de Seguridad de la Alcaldía, aseguró que el compromiso es el de recuperar de las manos de la criminalidad los sectores donde el Estado tiene la capacidad de gobernar.

Los jóvenes del sector piden acompañamiento permanente en este tipo de procesos

Foto:

Jaiver Nieto. EL TIEMPO

De acuerdo con Tobón, los principales grupos que se disputan actualmente el control de la comuna 13, y que generan este ciclo violento, son estructuras que estaban alineadas a grupos como ‘Odín Robledo’, uno de los más golpeados en los últimos meses por la captura de ‘Carlos Pesebre’ y ‘Sombra’, lo que desestabilizó la organización de las bandas criminales.

La última racha de violencia desatada en el noroccidente de la ciudad dejó un aumento del 100 por ciento en la tasa de homicidios en comparación con el año pasado, según el Sistema de Información para la Seguridad y Convivencia (Sisc).

En lo que va corrido del año han sido registrados 44 asesinatos en la 13. Tres de ellos cometidos durante el pasado fin de semana. Dos eran menores de edad.

Los intentos por recuperar esos espacios alterados por la amenaza, la muerte, el desplazamiento y el miedo, a partir de acciones emprendidas por los jóvenes, dejan como resultado la ejecución de proyectos que involucran a la población en general.

Una muestra de ello es ‘Rapza’, quien comparte sus conocimientos, no solo en música, sino también en derechos humanos y pensamiento crítico, con estudiantes de distintos colegios.

“Hay que entender que el arte es una alternativa de vida y que la participación de los jóvenes es fundamental en la transformación del territorio

Otro caso en el que los jóvenes lideran procesos que implican la participación de la comunidad es el de Jeisson Castrillón, quien no solo coordina la Mesa de Juventud de San Javier, sino que también participa en la junta de acción comunal de su barrio y acompaña al grupo de baile Pasión Juvenil.

Para Castrillón todos los escenarios de participación son el camino para que la juventud conozca otras alternativas distintas a la violencia.

Aunque es un periodo difícil para los grupos juveniles, porque el incremento de la violencia afecta de manera directa sus espacios de encuentro, Castrillón contó que el horario en el que los jóvenes tratan de encontrarse para sus acciones culturales, generalmente es en horas de la noche. Pero el miedo a salir de sus casas, ahora, no permite que las actividades se desarrollen de forma habitual.

Sin embargo, el líder juvenil invitó a no perder la esperanza y a dejar el miedo, asegurando que la mejor manera de hacerlo es con el trabajo constante y continuo bajo las debidas precauciones frente a la realidad.

“Hay que entender que el arte es una alternativa de vida y que la participación de los jóvenes es fundamental en la transformación del territorio. Estas iniciativas no deben estar enfocadas contra la violencia, sino invitar a la acción”, dijo.

Con una coordinada coreografía de baile, a cargo de dos parejas, la mañana se fue cerrando. Ante los micrófonos y las cámaras, que hicieron de público para los artistas, los jóvenes participantes del ágape desplegaban sus habilidades.

En el aire, en lugar de aplausos, quedaron los llamados de atención para que las entidades acompañen de forma permanente a los más de 35.000 jóvenes de la comuna 13 así como a los de los otros barrios de la capital antioqueña priorizados por su mayor vulnerabilidad por la violencia juvenil y a donde la estrategia de los Clubes juveniles también llegará.

CAROLINA RUIZ
EL TIEMPO
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Twitter: @carorure