‘Llegada de militares debe estar unida a estrategias sociales’

Después de la alerta temprana emitida por la Defensoría del Pueblo para proteger los derechos humanos de las comunidades de Tumaco, Policarpa, Cumbitara, Barbacoas, Roberto Payán y Magüí Payán, en el departamento de Nariño, la Iglesia católica solicitó acompañar la seguridad con inversión social.

Para el obispo de la Diócesis de Tumaco, monseñor Orlando Olave Villanoba, la llegada de 2.000 hombres del Ejército Nacional para unirse a la Fuerza de Tarea Hércules, si bien se trata de una estrategia de seguridad del Gobierno Nacional, debería ir acompañada de proyectos de carácter social.

“Sin duda que la seguridad es muy importante, no lo estamos desconociendo, y en la zona hay altos niveles de inseguridad, pero esa no puede ser la única solución. Hay que elaborar procesos sociales”, declaró monseñor, quien reiteró que la paz no es solamente por la cantidad de Fuerzas Militares que puedan estar dentro de un territorio.

“La paz es cuando todas las personas tienen la capacidad de trabajar”, sostuvo Olave.
La postura de monseñor se dio después del dictamen de la Defensoría del Pueblo acerca de la alerta en la región.

“Amenazas, homicidios y confinamientos, entre otras situaciones, ponen en peligro a la población”, dijo el vicedefensor, Jorge Enrique Calero.

Aclaró que la muerte de dos personas en zona rural de Policarpa, en la cuenca del río Patía el lunes pasado, fue posterior a la alerta emitida por el organismo. “Esas muertes fueron atribuidas inicialmente a enfrentamientos entre disidentes de las Farc y miembros del Eln, aunque en la zona se mueven grupos paramilitares”.

Por medio de la alerta, la Defensoría del Pueblo está advirtiendo que se puede agudizar el riesgo por la disputa y el control del territorio en esas zonas del sur del país y las alianzas de grupos armados ilegales. En menos de 15 días se reportaron intimidaciones y homicidios.

Según Calero, los grupos armados que operan en la región tienen un marcado interés en ejercer el narcotráfico, la minería ilegal y la extorsión, afectando los derechos de todos los pobladores.

A los dos homicidios recientes en Policarpa se suman el asesinato de dos niñas en Barbacoas, el hallazgo de tres cuerpos en Roberto Payán y 14 muertes violentes entre el 29 de diciembre de 2017 y el 3 de enero de 2018, en Tumaco.

“Esto implica que hay que reforzar las medidas de prevención y protección por parte del Estado”, aseguró el funcionario.

Según las autoridades, son alrededor de 450 hombres los que delinquen en 10 de los 64 municipios de Nariño.

La fuerza más grande la componen las disidencias de las Farc. En Tumaco hacen presencia varios grupos. Alias Guacho y Cachi tienen 100 hombres a su mando, alias David maneja 80 personas en las llamadas ‘Guerrillas Unidas del Pacífico’ y alias el Tigre cuenta con una estructura de 116 hombres, entre los 14 y 18 años.

En Policarpa está la disidencia del Frente 29, al mando de ‘Sabalo’, quien cuenta con 40 hombres.

Y el Eln, a través del Frente de Guerra Suroccidental, hace fuerte presencia en Barbacoas y la frontera con Ecuador.

MAURICIO DE LA ROSA
Para EL TIEMPO
Pasto
Twitter: @ColombiaET

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