Llegaron a Colombia las dos jirafas donadas por zoológico de México

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Dieron los primeros pasos en su nuevo hogar. Lo recorrieron todo, comieron las hojas que les acercaron y también probaron del pasto que bordea su hábitat.

Así transcurrió la media hora de presentación de los dos nuevos huéspedes del Bioparque Ukumarí, en Pereira, ¡los más esperados!: las jirafas -macho y hembra- que llegaron en la noche del miércoles pasado, procedentes del zoológico y parque de conservación Africam Safari, en Puebla (México). Tras esos 30 minutos, la pareja regresó al lugar donde permanecerán durante 30 días en cuarentena antes de salir a su hábitat de 8 mil metros cuadrados.

Antes de que los mamíferos provocaran exclamaciones como “¡Tan bonitas!”, “¡Mira, tan grandes!” y “¡hermosas!”, el alcalde de Pereira Juan Pablo Gallo y la gerente del Bioparque Ukumarí, Sandra Correa, lanzaron un grito de victoria. Pudieron traer las jirafas después de largos siete meses de lucha. ¡Lo lograron!

Y es que traer las primeras jirafas legalmente a Colombia (el extinto narcotraficante Pablo Escobar trajo tres a su hacienda Nápoles, ilegalmente, y se murieron a los pocos meses) fue, como lo tituló este medio hace unos meses, una odisea.

El Gobierno Nacional anunció que prestaría un avión de la Fuerza Área Colombiana para transportarlas pero el ministro de Defensa, el pereirano Luis Carlos Villegas, ‘se bajó del bus (en este caso del avión)’ y al final decidió no prestar la aeronave.

Las jirafas recorrieron su nuevo hogar y comieron hojas, que son su dieta principal.

Foto:

Alexis Múnera

Otra dificultad para traer las jirafas fue el costo del traslado. La gerente de Ukumarí recibió cotizaciones que iban desde los 600 a los 300 millones de pesos de aerolíneas privadas, y al alcalde Gallo se le ocurrió hacer una ‘vaca’ para traer las jirafas. En esta se recogieron 50 millones de pesos, casi el valor que cobró la aerolínea que finalmente las trajo, por 20 mil dólares.

Pero los bebés jirafas -la hembra tiene un año y el macho 16 meses- salieron desde Ciudad de México en un avión carguero de una aerolínea privada hacia Cali y desde esta ciudad, las desplazaron por tierra hacia el sector de Cerritos donde queda ubicado el bioparque que remplazó al zoológico Matecaña.

Y para que no quedara duda de que traer las jirafas no sería fácil, en el viaje desde Cali una de ellas halló la forma de sacar la cabeza y la caravana debió detenerse para hacer que el animal volviera a agacharse. Fueron entrenadas para bajar la cabeza.

Las jirafas recorrieron su nuevo hogar y comieron hojas, que son su dieta principal.

Foto:

Alexis Múnera

Frank Carlos Camacho, uno de los propietarios de Africam Safari, y quien ha movido grandes mamíferos de continente a continente, contó que traer las jirafas fue muy difícil.

De hecho, si se hubieran demorado un mes más no habrían cabido en el avión. Ya miden 2,60 metros. “Por el hecho de que cambió el avión, tuvimos que resideñar los guacales mientras las jirafas seguían creciendo, crecen tres centímetros en un mes”, explicó.

Con las jirafas, que nacieron en cautiverio en el país manito, la biorregión África ya está casi completa. A los elefantes, los leones, los rinocerontes, entre otros animales, se unen dos individuos de unas de las especies más amenazadas por la mano del hombre.

En unos seis años las jirafas estarán aptas para procrear y podrá nacer la primera jirafa pereirana.

PEREIRA