Muerte de policía genera tensión en el paro de Buenaventura

Las ollas, las tapas y las cucharas acompañaron el tercer día de protesta en Buenaventura, como un clamor para que se atiendan las necesidades del puerto colombiano en el Pacífico.

Desde temprano, unos 5.000 manifestantes salieron al cacerolazo, cuyo objetivo es visibilizar el precario servicio de las Empresas Prestadoras de Salud. El Gobierno espera que ese panorama cambie con la reapertura del Hospital Departamental, de nivel dos, que fue cerrado hace tres años y que hoy opera como puesto de salud.

Buenaventura, desolada en primer día de paro cívico

La protesta con cacerolas se extendió por distintos puntos de concentración: el Bulevar del Centro, el barrio La Independencia, la Casa de la Cultura, el puente El Piñal, barrio Los Pinos, La Delfina y El Gallinero.

Sin embargo, hubo una tregua cuando se permitió a un almacén de cadena la venta de productos durante un tiempo. No obstante, muchos no alcanzaron a comprar productos básicos.

Pero la situación se volvió tensa cuando se reportó la muerte del patrullero Neiver Antonio Enríquez, quien iba en una motocicleta y se fue a tierra presuntamente porque se encontró con una cuerda atravesada en la vía.

El comandante de la Policía Valle, coronel Wilson González, lamentó el fallecimiento del uniformado y dijo que se inició una investigación para precisar las circunstancias y establecer responsabilidades.

En el puerto han seguido llegando buques, aunque están cerradas las actividades de cargue y descargue de mercancías.

El paro suma pérdidas superiores a los 35.000 millones de pesos. Hoy está programada una quema de recibos, como señal de protesta por la falta de agua en esta ciudad.

CALI Y BUENAVENTURA

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