Pico y placa en Bucaramanga sigue enredado

Bucaramanga. El limbo jurídico que atraviesa la implementación del pico y placa en Bucaramanga, capital de Santander, parece no encontrar su salida. Luego de tres fallos judiciales, la ciudad continúa sin una medida que controle la circulación de más de 400.000 automotores.

Y aunque todo estaba previsto para que ayer retornara la norma de regulación al tránsito, esta tuvo que ser suspendida, nuevamente, por otra acción judicial, esta vez de un concejal.

Una solicitud de aclaratoria interpuesta por el cabildante Pedro Nilson Amaya ante el Tribunal Administrativo de Santander, que ya había autorizado de nuevo su implementación, impidió el regreso de la restricción vehicular.

Fue Amaya quien días atrás, junto con su compañero de debate Henry Gamboa, presentó una acción de nulidad contra el pico y placa, recurso que desde el pasado 3 de abril mantiene sin operación la norma en la capital santandereana.

El concejal dice estar en desacuerdo con el esquema de restricción vehicular que planteó la Alcaldía, el cual consiste en la aplicación de un pico y placa especial en la zona del centro de Bucaramanga, que se regula por números pares e impares.

Amaya aduce que su aplicación durante el mes de enero perjudicó las ventas de los comerciantes de ese sector, quienes tuvieron que realizar despidos masivos a raíz de la baja en sus ingresos.

“Nos volvimos dolientes para buscar el beneficio de la ciudad. No es capricho mío; yo estoy de acuerdo con el pico y placa, pero que sea de dos dígitos para todo el municipio bumangués. Si así venía funcionando bien, déjenlo quieto”, dijo Amaya.

Se espera que el Tribunal Administrativo de Santander, en un periodo máximo de 15 días hábiles, responda la solicitud de aclaratoria que bloqueó la puesta en marcha del pico y placa, cuya funcionalidad se iba a implementar de manera provisional, mientras se definía, concertadamente con los comerciantes de la zona centro, un nuevo esquema.

Frente a la incertidumbre que se ha suscitado en Bucaramanga por las trabas que ha tenido la implementación de esta norma, Alejandro Almeyda, director de Fenalco en Santander, le pidió al alcalde Rodolfo Hernández que retorne la medida tal como en el 2016, es decir, de dos dígitos, pues esta ya tenía la aceptación de la mayoría de los ciudadanos.

El representante del gremio de comerciantes explicó que en los últimos años, el incremento del parque automotor en la ciudad fue del 54 por ciento, a raíz de la implementación del pico y placa.

“De generar más restricción, el desborde de carros y motos será mayor, por esto, para proteger el medioambiente, hay que poner una cuota de sacrificio: nosotros proponemos que la medida sea de dos dígitos, de lunes a viernes, desde las 6 a. m. hasta las 8 p. m. para toda la ciudad y no por sectores”, indicó el director de Fenalco Santander.

La ausencia de un control del tránsito de automotores que circulan por Bucaramanga, y que también proceden de municipios del área metropolitana como Girón, Piedecuesta y Floridablanca, tiene sus costos para la ciudadanía, que a diario se enfrenta al caos vehicular y al incremento de los índices de contaminación del aire, así como a los altos niveles de ruido.

Los resultados de las mediciones que hizo el grupo de calidad del aire del Área Metropolitana de Bucaramanga (AMB) los días 22 de marzo y 6 de abril estuvieron por encima de lo normal, es decir, hubo un exceso sobre los niveles establecidos en la norma para períodos diarios, cuyo valor máximo es de 100 microgramos por metro cúbico.

Según el AMB, esto puede generar en las personas “serios problemas de salud”.
La entidad advierte que en los días sin pico y placa, los niveles de contaminación del aire aumentaron con relación a los días en los que ha estado en vigencia esa medida.

BUCARAMANGA

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