Inicio Colombia Sin pistas de los tres jóvenes desaparecidos en la comuna 13

Sin pistas de los tres jóvenes desaparecidos en la comuna 13

La incertidumbre que genera la desaparición de un familiar no parece apoderarse de Claudia Patricia Correa, madre de Andrés Felipe Vélez, uno de los tres jóvenes desaparecidos desde el pasado 18 de septiembre, en la comuna 13, de Medellín. Ella, con desazón, dice estar segura de que su hijo de 21 años está muerto.

“La última vez que yo vi a mi hijo le di un abrazo que nunca en la vida le había dado, como si supiéramos que nos estábamos despidiendo…”, comenta, mientras se remite a esa mañana de martes en la que Andrés salió de su casa, luego de haber ido a desayunar a la casa de su madre, como era costumbre, en el barrio Belén Las Violetas.

La última vez que yo vi a mi hijo le di un abrazo que nunca en la vida le había dado, como si supiéramos que nos estábamos despidiendo…

Hoy las autoridades tienen algunas prendas de vestir, un escapulario, una manilla y un par de zapatos, pero ninguna certeza sobre el paradero de Andrés y sus amigos Santiago Urrego y Jaime Andrés Manco, de 18 y 23 años, respectivamente.

La historia de la desaparición aún se va completando gracias a comentarios de la comunidad y a los escasos hallazgos que han ido permitiendo atar cabos. Al parecer, dos meses antes de su desaparición, Jaime Andrés habría sido testigo de un asesinato que sería el inicio de esta tragedia, que no sólo enluta a tres familias, sino que preocupa a los jóvenes de ese 70 por ciento de la ciudad que está controlado por la criminalidad.

“Aquí se estaba tratando de reclutar a Jaime, y aparte de eso, hay fuertes indicios de que él presenció un homicidio en el que podría estar involucrado un miembro de la fuerza pública”, explicó, Luis Fernando Quijano, experto en crimen urbano y presidente de la Corporación para la Paz y el Desarrollo Humano (Corpades).

Este par de situaciones habrían hecho que el joven de 23 años abandonara su hogar bajo el miedo de posibles represalias y se pasara a vivir al apartamento de Andrés Felipe, quien hacía apenas una semana vivía con Santiago en la comuna 16, Belén.

Cómo es posible que sí haya inteligencia para encontrar una moto o a un fletero, pero no haya inteligencia para encontrar a tres jóvenes desaparecidos

Desde Las Violetas tomaron un taxi, el día de la desaparición, con dirección a la casa de la madre de Jaime, quien iría a recoger algunas pertenencias. En el mismo vehículo pensaban devolverse.

Al llegar a la casa, Jaime y su madre cruzaron unas cortas palabras con algo de afán, y cuando se disponían a salir de Belencito Corazón fueron abordados por hombres armados que los hicieron bajar del vehículo y se los llevaron de manera forzada hacia una zona montañosa cerca al corregimiento de Altavista, según la hipótesis que se maneja.

“Te puedo decir algo muy claro: aquí la labor de inteligencia está pifiada. Cómo es posible que sí haya inteligencia para encontrar una moto o a un fletero, pero no haya inteligencia para encontrar a tres jóvenes desaparecidos”, expresó Quijano, quien fue enfático en afirmar que estos no estaban involucrados en nada relacionado con estructuras criminales.

“Nosotros nos dimos cuenta de la desaparición porque a mi papá lo llamaron la madrugada del jueves (20 de septiembre) para avisarle que habían encontrado la billetera de él”, explica Paulina Manco, hermana de Jaime, quien es padre de una niña de 4 años.

Luego de ese fatídico 18 de septiembre, las familias de los tres jóvenes amigos empezaron un calvario que hasta el momento no tiene fin y, por el contrario, se incrementa con cada día que pasa sin una respuesta.

Las informaciones apuntarían a que fueron llevados a un lugar en el que estuvieron amarrados y fueron golpeados, pues un par de semanas después, la Policía encontró parte de las pertenencias de los jóvenes que estaban rasgadas y tenían rastros de sangre.

¿Sabe cómo debería estar la ciudad hoy? ¡Muy preocupada! Porque estas desapariciones son mucho más importantes que un fleteo o el robo de un carro, porque son crímenes de lesa humanidad

Funcionarios de la Fiscalía empezaron a realizar búsquedas en zonas boscosas, y aunque encontraron dos cuerpos en las mismas, ninguno correspondía a alguno de los tres jóvenes. “El investigador de la Fiscalía dice que a ellos los amarraron porque en una manilla de mi hijo había una cinta rota, al parecer, luego de un forcejeo”, comentó Correa.

Durante un operativo en el que se encontraron armas de largo alcance fueron capturados cuatro supuestos integrantes de un combo de la zona de Belencito Corazón, quienes tenían en su poder varias prendas de vestir de los tres jóvenes desaparecidos, entre ellas también encontraron la cédula de Andrés Felipe.

El drama de estas tres familias ha ido creciendo con el paso de los días que van pasando, mientras las dudas se imponen ante las certezas. En este punto salta al tablero un elemento más del juego que Quijano llama la atención en el proceso de investigación. Según él, podría contar con la connivencia de miembros de la policía de la comuna 13, que no le generan nada de confianza a la comunidad.

“¿Sabe cómo debería estar la ciudad hoy? ¡Muy preocupada! Porque estas desapariciones son mucho más importantes que un fleteo o el robo de un carro, porque son crímenes de lesa humanidad”, comentó Quijano, quien no ocultó su preocupación ante la confirmación de que en Medellín el tema de la desaparición forzada como instrumento de guerra “no es cosas del pasado”.

Luego de realizar marchas y plantones exigiendo el regreso de sus familiares hoy ven lejana esa posibilidad. Le piden a la alcaldía mayor compromiso y apoyo en una búsqueda que podría ser la punta del iceberg de un fenómeno poco tratado en la ciudad. “Nosotros no perdemos la fe, pero siendo realistas lo vemos muy difícil”, concluyó Manco al ser consultado por la posible suerte de Jaime.

Bryan Andrés González Vélez
Para EL TIEMPO
[email protected]​@GonzalezVelezB