Tras atentados, oleoducto Caño Limón completa 90 días paralizado

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El traslado de 50.000 barriles de petróleo diarios, que suele realizar Ecopetrol a través del oleoducto Caño Limón Coveñas, partiendo de su campo de producción, ubicado en el departamento de Arauca, hasta un puerto marítimo de exportación, en la región Caribe, completa este martes un período de 90 días de parálisis, producto de la situación de orden público que se registra en los más de 773 kilómetros de su recorrido.

Un día después de la culminación del cese del fuego con la guerrilla del Eln, el pasado 10 de enero, miembros de este grupo insurgente arremetieron con cargas explosivas en dos tramos de esta línea de transferencia de crudo, provocando la suspensión del bombeo que en ese entonces mitigó la caída del fluido sobre la capa vegetal y afluentes vecinos.

El panorama de orden público ha llevado a un trabajo conjunto con el Ejército para asegurar de forma simultanea muchos sitios, pero los impactos a la Fuerza Pública continúan

Sin embargo, la tensión que han desatado los 24 eventos registrados este año contra esta infraestructura, sumado al recrudecimiento de la violencia por cuenta del accionar de estructuras criminales en los departamento de Arauca y Norte de Santander – por donde pasa casi la mitad de su trayecto-, han impedido la reanudación de sus operaciones.

“Con estas situaciones no ha sido posible el transporte de crudo desde el campo Caño Limón hasta el terminal petrolero en Coveñas, en el departamento de Sucre. El panorama de orden público tanto en Arauca como en el Catatumbo ha llevado a un trabajo conjunto con el Ejército para asegurar de forma simultanea muchos sitios, pero los impactos a la Fuerza Pública continúan”, explicó Rafael Espinosa, vicepresidente de Transporte de Ecopetrol.

En 2017, el oleoducto estuvo fuera de operaciones 186 días, un período equivalente a 6 meses, en el que se dejó de producir 1,6 millones de barriles. En pérdidas económicas para la industria petrolera, esto podría representar 260 mil millones de pesos, teniendo en cuenta la tarifa del barril de petróleo de 54 dólares por barril, estimada para ese año.

En los últimos años, una cantidad similar a 3 millones de barriles de crudo ha caído al ecosistema a raíz de estos atentados.

Foto:

Personería de El Carmen

Sin embargo, el mayor costo que ocasiona el ensañamiento contra la infraestructura petrolera lo padecen principalmente las comunidades, quienes pierden cultivos y asisten a la contaminación de sus afluentes por la caída del fluido al ecosistema.

De acuerdo con la estatal petrolera, unos 41.712 kilómetros de capa vegetal resultaron afectados por estos derrames de crudo. Asimismo, cuerpos de agua como los ríos Catatumbo, Arauca y Cubugón, y quebradas que bañan esta zona fronteriza con Venezuela, se tiñeron de negro por culpa de estas descargas tóxicas.

Para evitar que el registro histórico de 1.300 ataques se siga engrosando y que persista el vertimiento de unos 3 millones de barriles al medioambiente en los últimos años, las autoridades de policía y militares ejecutan un dispositivo en el territorio con la instalación de batallones estratégicos a lo largo de esta ‘pista’ de desplazamiento del crudo.

CÚCUTA