Un muerto en disturbios tras levantarse paro cívico en Urabá

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La decisión del Comité de Iniciativa Ciudadana de levantar este miércoles a las 6 de la tarde el paro cívico en el Urabá antioqueño provocó disturbios que dejaron, al menos, una persona muerta.

La víctima cayó en medio de los desórdenes que se desataron en el puente principal que comunica a Chigorodó con Carepa, luego de que en un comunicado los organizadores del paro indicaron que, debido a algunos hechos violentos, tomaron la decisión de poner fin a la protesta y reiteraron que su lucha la continuarán por las vías judiciales.

El Comité Cívico rechaza la ubicación de tres peajes en esa zona del Eje Bananero y proponen reubicarlos en las afueras de la región; pero ante la quema de llantas y el ataque con piedras a un bus de transporte público por parte de un grupo de jóvenes en Currulao, corregimiento de Turbo, optaron por levantar el paro al que habían convocado.

El gobernador de Antioquia, Luis Pérez, dio a conocer la noticia, mientras que los miembros del comité del paro cívico aseguran que hubo presiones.

Luis Eduardo Gutiérrez, vicepresidente de Gestión Contractual de la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), indicó que pese a las manifestaciones, reubicar los peajes no es una alternativa. En primer lugar porque habría un desequilibro en el contrato que lo haría entrar en una causal de inviabilidad.

En segundo lugar “existen unas tarifas preferenciales en los cinco municipios donde quedan las casetas de peaje, lo que les permite un pago del 50 por ciento de la tarifa plena”, dijo el funcionario.

En Urabá, la ANI adelanta obras del proyecto Transversal de las Américas. La obra tiene una inversión de 467.000 millones de pesos para desarrollar la doble calzada entre Chigorodó y Turbo. Sin embargo, la comunidad pide que las casetas de cobro instaladas para la terminación y el mantenimiento de la obra sean reubicadas.

El coronel Jairo Montealegre, comandante (e) de la Policía de Urabá, sostuvo que hubo un dispositivo en todo el corredor vial, los peajes y las cabeceras municipales para garantizar la tranquilidad durante el paro, pero algunos hechos empañaron la jornada pacífica y obligaron a darlo por levantarlo. En Chigorodó, Carepa y Apartadó solo el 30 por ciento del comercio cerró, mientras que en Turbo lo hizo el 80 por ciento.

Los manifestantes reiteraron que más de 60.000 personas de los 5 municipios de influencia de los peajes se mueven a diario entre un lugar y otro, lo que los llevaría a la quiebra.

EL TIEMPO