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Ángel Martín detalla cómo fue su recuperación tras bajar a los infiernos con las drogas

Ángel Martín ha dejado de lado por un momento su habitual faceta humorística y se ha abierto en canal desde ‘El objetivo‘ para relatar cómo fue la etapa en la que decidió tomar partido por el consumo de estupefacientes. El cómico barcelonés asegura que los narcóticos le ayudaban a alcanzar un estado que no podía obtener en una situación normal: «En aquella etapa, consumí mucha marihuana, éxtasis y alcohol», expresó. Pero, ¿cómo está siendo ese proceso de recuperación?

Ángel Martín, en 'El objetivo'

Ángel Martín, en ‘El objetivo’

En junio de 2017, Martín sufrió un brote psicótico por el que estuvo ingresado en el hospital durante catorce días. El que fuera colaborador de ‘Sé lo que hicisteis…‘ asevera que no hubo un momento concreto en el que se diera cuenta del problema que estaba atravesando, sino que fue un cúmulo de situaciones: «Hay un día, que no sabes muy bien cuál es, en el que sucede algo y pierdes el control de absolutamente todo«.

De hecho, el presentador no fue consciente de que algo iba mal hasta que llegó al hospital y le dijeron que tenían que ingresarle: «No te das cuenta de que era para ti hasta que la puerta de la psiquiatría se cierra y tú ya estás dentro. Yo, en aquel momento, ni siquiera sabía lo que estaba pasando», desveló. Además, señala que «tras el choque de la entrada, vas como un zombie y luego hay un momento en el que necesitas salir».

De igual modo, Martín reveló cómo fue el complejo proceso de recuperación al que tuvo hacer frente tras su ingreso. En ese momento, él sentía que todo había acabado, que nada tenía sentido, como bien le explicaba a Ana Pastor: «Antes de salir del hospital, tienes la esperanza de que justo antes de pisar la calle vuelva todo, pero, cuando eso no aparece, no es nada guay. Sales tan roto que das por hecho que es el fin. Cuando llegas a tu casa, nada tiene el valor que tenía antes de entrar, nada tiene ningún significado; das por sentado que no vas a recuperarte. Básicamente, sales rendido», prosigue contando.

Le provocó inseguridad vital

Era tal su inseguridad que necesitaba recurrir a personas de su entorno más cercano para que le dijeran si lo que estaba creando era lo suficientemente bueno. Tanto es así que en la mayoría de ocasiones pensaba que le mentían, ya que había perdido la confianza en sí mismo: «Es un proceso muy lento, muy cansado, muy largo, lleno de inseguridades. El primer año de esto tuve que irme a casa de un amigo para que me dijera si cada línea que escribía estaba bien», ha señalado para concluir.

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