Carlota Corredera: ¿ejemplo a seguir o error de bulto?

No hay peor gordofobia que la que rezuma un ex obeso. Y Carlota Corredera, de forma inocente, está cometiendo un error de bulto desde que ha conseguido perder 60 kilos en poco más de un año. Se ha postulado como el paradigma de moda del “es posible no estar gorda”. Lo hace a diario, se emociona, teatraliza su sufrimiento y su mensaje cala en el espectador.

Carlota es lista y nunca olvida recordar que lo principal es que ha ganado en “salud”. Y repite hasta la saciedad que no es más guapa ahora que cuando pesaba más del doble… que no es mejor persona en este momento que hace dos años… que ahora puede posar en bañador y antes se avergonzaba de su cuerpo.

Carlota Corredera Carlota Corredera (Mediaset)

Asegura que quiere ayudar y motivar a la gente que como a ella “le puede la comida”. Pero lo está haciendo rematadamente mal y, lo que es peor, sacando un rédito económico del asunto. Un dinero que bien podría donar a alguna asociación de esos trastornos alimenticios que tanto ha sufrido en su vida.

Carlota se quiere, se gusta, se ama… incluso demasiado. Es la historia de la gordita que se convierte en princesa. Portadas de revista, tres programas presentados por ella y fotos en bañador para dar ejemplo de que “ahora quien controla mi vida soy yo y no la comida”.

Carlota Corredera Carlota Corredera (Mediaset)

Sin embargo, Carlota debería ser consciente de que el tema de la obesidad, que afecta a más del 20% de la sociedad española y que puede acortar la esperanza de vida hasta en 10 años, no se puede -ni se debe- tratar sin el rigor que precisa una enfermedad, una pandemia, que cada año mata a miles de personas de forma directa e indirecta en nuestro país.

Porque detrás de todas las felicitaciones que recibe cada día, de la explosión de autoestima que está viviendo y los éxitos profesionales que acumula en el último año, el mensaje que más cala en sus espectadores es que la obesidad se soluciona “cerrando la boca”.

Carlota Corredera Carlota Corredera (Mediaset)

Y no. Así no se acaba con la obesidad. Así uno se esclaviza a una dieta, a no comer en vez de aprender a hacerlo; a vivir ansiando los días en los que “mi dietista me permite comer dulces tres veces al año” en vez de entender que se puede comer de forma saludable sin pasar hambre.

En su libro dice “abrirse en canal”, y comparte fotos de una niña que no fue educada para aprender a comer. Dedica una parte a explicar que hay que hacer algo de ejercicio pero, sobre todo, cuenta lo desgraciada que ha sido siendo obesa. Es una buen ejercicio biográfico quizás pero no aporta nada a los que quieren vencer esta enfermedad.

La obesidad en nuestro país afecta a los estratos más pobres y con menor nivel cultural de la sociedad. ¿Por qué? Porque comer sano es mucho más caro, porque saber comer de forma saludable está relacionado con la educación recibida y porque la ayuda de especialistas es fundamental para acabar con esta pandemia calórica en la que vivimos.

Carlota Corredera Carlota Corredera (Mediaset)

El mensaje de Carlota es “si quieres puedes” pero falla en el cómo puedes conseguirlo. Y aunque pueda ser motivador para una parte de su audiencia, sin abordarlo de una forma correcta, lo más habitual es que se convierta en un fracaso para el que quiere emular a la presentadora estrella de Telecinco.

Enhorabuena por tu libro, por quererte tanto, por poder posar en bikini en las portadas de las revistas. Sólo deseo que los que te tengan como ejemplo a seguir se informen antes de “vencer a la comida”, porque de la enhorabuena al pésame en estos temas hay sólo un paso.

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