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El calor merma y adelanta la cosecha de cereal

En el municipio toledano de Villatobas, las cosechadoras de los agricultores llevan resonando varias semanas. No es una excepción. En Castilla-La Mancha, pero también en Castilla y León, Aragón, o Extremadura, por poner algunos ejemplos, se encuentran en la misma situación. El calor no ha dado tregua durante los meses de mayo y junio, y esto ha provocado que el cereal madure y tenga que ser recogido antes de lo habitual.

«Cuando el grano llega a su maduración, hay que cogerlo, esté como esté. Porque si se dejara otros quince días más, se estropearía del todo», explica Miguel Ángel Gómez, agricultor de Villatobas, que ha tenido que empezar a cosechar la cebada con dos semanas de antelación.

«El mes de mayo es decisivo, porque es justo cuando el grano se está formando», cuenta. «Del clima que haya ese mes, depende que engorde o se quede a medias de hacer». Y esto último es lo que ha ocurrido este año como consecuencia de la falta de lluvias y las altas temperaturas.

El cereal pesa poco

En el campo de cebada, buena parte de las espigas están de color blanco, mermadas, y los granos que contienen son muy pequeños. «Lo normal es que fueran el doble o el triple de grandes«. Y eso repercute directamente en la producción, que se verá reducida cerca de un 30% con respecto a lo que sería un año de buena cosecha. «El año pasado estábamos recogiendo cerca de 4.000 kilos por hectárea, mientras que este año rondamos los 2.500 kilos», lamenta Gómez.

Se paga mejor, pero también hay más costes

Además, a la escasa colecta, hay que sumarle los altos costes de producción. «Ha subido el abono, el gasoil, la maquinaria…», detalla Miguel Montalvo, miembro de la lonja de Asaja de Toledo. Aunque es cierto que, debido a la repercusión que ha tenido la guerra en Ucrania en las importaciones, este año el cereal español se paga mejor.

Por ejemplo, en la lonja de Toledo y en el mes de junio, la cebada de más de 62 kilos se cotiza a 350 euros la tonelada, mientras que el año pasado estaba a 205 euros. Pero los agricultores hacen cuentas y dicen que no es suficiente para compensar gastos, y menos con una producción tan pobre. «Este año vamos a salir comidos por servidos, o más bien, con pérdidas», concluye Montalvo.

Los incendios: una seria amenaza

A la escasa producción por culpa del calor, se le suma la amenaza de los incendios. Esta última semana, las temperaturas de más de 40 grados, las fuertes rachas de viento, y sobre todo, las tormentas secas, han ocasionado incendios forestales en hasta once comunidades autónomas. Uno de los lugares más afectados ha sido la Sierra de la Culebra, en Zamora, donde han ardido más de 30.000 hectáreas, y en muchas de ellas había cultivos de cereal.

«El miedo a que caiga un rayo y se incendie todo lo que has estado cultivando, existe. Aunque tienes seguros, es mejor recoger la cosecha, porque viene una tormenta fuerte o un fuego, y acaba con todo», cuenta Gómez. Pero siempre con precaución, ya que en plena ola de calor es recomendable no cosechar en los momentos del día de mayor temperatura. «Nos esperamos a las horas más suaves, para no generar un fuego sin querer con las chispas de la maquinaria», explica.

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