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El golpe de calor que dejó convulsionando a Martin Varsavsky: «Cuando ya te ha dado beber agua ya no sirve para nada»

El empresario Martin Varsavsky ha contado en Espejo Público cómo ha sido el golpe de calor que sufrió a comienzos de semana. Varsavsky se encontraba paseando en bici a 39 grados. Se le acabó el agua, no se pudo hidratar y comenzó a sufrir convulsiones. Cuenta que fue como si hubiera perdido el control de su cuerpo y otra persona hubiera entrado en él.

Tres días después de este episodio se siente ya recuperado. Agradece la ayuda de la persona que llamó al 112 cuando estaba tirado en el pavimento en medio de la carretera. «Quiero que la gente entienda que un golpe de calor no es para nada lo que se imaginan o por lo menos lo que me imaginaba yo», señala.

Hace unos 7.000 kilómetros al año de bici de montaña o de carretera. Reconoce que cuando cogí la bici no era consciente del calor que hacía. Llevaba encima dos botellas para agua congelada que no permitieron que ese agua se descongelaran. Además practicó deporte a tan alta intensidad que llegó a rebasar su récord. Al llegar a la cima cayó convulsionado con un total descontrol de su cuerpo: «Llegué a pensar que tenía Covid y un pico de fiebre, trataba de llamar al 112 pero no podía ni coger mi propio teléfono. Es difícil de explica cómo estaba temblando, parecía un epiléptico».

«Lo cuento porque quiero que la gente sepa que un golpe de calor no es tener calor, no es lo que uno se imagina»

En ese momento un conductor paró junto a él y llamó al 112. Cuenta que cuando llegó la ambulancia le pusieron suero y eso fue lo que le hizo recuperarse ya que cuando has sufrido este tipo de golpe ya no puedes beber porque ya no sirve para nada. Es como que el cuerpo no incorpora nada, llegó la ambulancia y yo ya estaba recibiendo suero

«Cuando has sufrido este tipo de golpe ya no puedes beber agua porque no sirve para nada»

Su temperatura corporal había llegado a 41,1º, mientras que su presión arterial subía y bajaba descontroladamente. A Martin le llevaron a urgencias en La Paz y le hicieron un estudio para comprobar que no tenía daños en el hígado o el pulmón.

Cree que es importante compartir esta experiencia para que la gente sepa «que un golpe de calor no es solo tener calor sino perder el control totalmente».

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