El homófobo y fascista ‘gag’ de Interconomía TV

Vergonzoso y bochornoso. Intolerable e innecesario. Aunque la crónica habitual obligaría a comenzar con un “sin palabras”, la realidad es que el gag
pseudocómico que la cadena Intereconomía ha perpetrado en uno de sus programas merece utilizar todos los descalificativos del diccionario de la RAE. El uso de una aplicación móvil para adivinar si una persona es homosexual o heterosexual es la excusa para llevar a cabo una de las aberraciones humorísticas que muchos recordamos en décadas.

El programa en sí (cuyo título ahora se presume premonitorio) se llama Gracias por nada y lo presenta José Antonio Fuster. Una de sus colaboradoras, Beatriz Fajardo, invita a su compañero a probar una aplicación que, mediante el reconocimiento facial, adivina la orientación sexual del retratado en la instantánea.

El 'gag' homófobo y fascista de Intereconomía
El ‘gag’ homófobo y fascista de Intereconomía
(LVD)

Una voz metálica anuncia que “Fuster es… heterosexual” después de que Fajardo le haga la foto de rigor. A lo que él responde con una hipérbole humorística digna de enmarcar: “Claro, ¿qué va a ser? Si soy del Atleti”. La comedia no acaba ahí, porque llega el turno para el resto de colaboradores.

Fajardo, que también es heterosexual, celebra el veredicto con una sobreactuación contenida que nadie acaba de creerse pero lo más fuerte aún está por llegar. Le toca el turno a Juan E. Pflüger, que celebra ser “heterosexual” diciendo “¡te lo dije!” y sale de planto apropiándose de un grito coreado por toda clase de personas en nuestro país sin importar sus gustos sexuales: “¡Yo soy español, español, español!”.

El 'gag' homófobo y fascista de Intereconomía
El ‘gag’ homófobo y fascista de Intereconomía
(LVD)

Lo peor llega al final, cuando es Eduardo García Serrano el que se somete al veredicto de la máquina que tras un rato de dudas, y bajo la amenaza del presentador de “enterrarla en una fosa el Valle de los Caídos”, acaba sentenciando que “es falangista”. Sonrisa orgullosa de García Serrano y una frase para cerrar la broma: “¡Bien jugado, teléfono móvil!”.

Para rematar la poca decencia de este intento de broma televisiva, el colaborador hace el saludo fascista y se marcha del plano simulando la marcha militar. Como era previsible el vídeo no para de correr en redes sociales recibiendo muchas más quejas que elogios (que también los hay).

Sin duda una ejemplo de aplicación efectiva del dicho que reza aquello de “aunque hablen mal uno, lo importante es que hablen”. Y vaya si dan ganas de hablar viendo la bajeza cómica de los autores del gag. Un rizar el rizo en una televisión que, apoyándonos en los hechos objetivos, sólo es noticia cuando basan sus méritos en provocar. Y lo consiguen; no provocar, sino que los otros medios les dediquemos un minuto a demostrar el nivel de ingenio que rezuma en sus cabezas.

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