Flechazo y dudas en el estreno de ‘Casados a primera vista’

Ya tenemos aquí la cuarta temporada de Casados a primera vista. Por fin ha llegado el gran día en que el equipo del formato de Antena 3 se ha desplazado a Cancún (México) para celebrar bodas muy especiales. Una primera entrega en la que hemos conocido a los dos primeros matrimonios de la edición con dos ganchos importantes para los espectadores. Por un lado, el dating show ha contado con la primera pareja de lesbianas de la historia del programa. Por el otro, la invitación a una de las bodas del ex marido de la mujer.

Como era de esperar, tampoco han faltado comentarios de los amigos y familiares tras las primeras impresiones. Pero, sin duda, lo más bonito ha sido ver las sonrisas de felicidad de los cuatro protagonistas. Eso sí, no sabemos cuánto durarán ya que las primeras diferencias no han tardado en aparecer.

María José y Julián han sido el primer matrimonio de la cuarta edición de 'Casados a primera vista'
María José y Julián han sido el primer matrimonio de la cuarta edición de ‘Casados a primera vista’ (Atresmedia)

¿Flechazo a primera vista?
María José. De Cartagena, 52 años y dependienta. Hace 17 años de su separación y tiene un hijo de 29 años que también participó en la fase de selección de Casados a primera vista (sin tanta suerte como su madre). Julián Escudero. De Santander, 51 años y pensionista después de un accidente laboral. Ha estado casado en dos ocasiones, tiene una hija y ya es abuelo. Estos han sido los dos primeros protagonistas de la entrega. Dos adultos con las cosas muy claras y dispuestos a querer a otra persona y dejarse amar.

Y es que María José y Julián, según los expertos del programa, cuentan con un 71% de compatibilidad. Tiene necesidad de enamorarse y hacer muchas cosas con su pareja. “Necesito en mi vida sentir… Esa sensación de me la comería a besos es lo que me falta a mi” ha expresado el cántabro. A primera vista todo iba sobre ruedas pero faltaba el momento definitivo: conocerse en el altar.

Encantados
Las caras lo dicen todo. Los familiares y amigos de cada uno de los protagonistas han sido los primeros en sentarse en la espectacular playa mexicana donde ha tenido lugar el primer casamiento de la edición. Los cuchicheos no han tardado en llegar pero lo verdaderamente importante era el primer encuentro entre María José y Julián. Se les ha iluminado la cara al aproximarse al altar. Las sensaciones han sido buenas sobre todo por parte del santanderino. “Es ella. No hace falta darle más vueltas” ha exclamado a cámara.

Por los dos bandos, a pesar de la incredulidad inicial, han visto química y posibilidades entre el nuevo matrimonio a primera vista. Incluso Domingo, el ex marido de María José, le ha dado el visto bueno a Julián que ha estado pletórico durante todo el festín. “No puedo parar de mirarla” no paraba de repetir. Un inicio muy bonito y que apunta maneras aunque ya sabemos lo rápido que se puede torcer todo.

Polos opuestos
Sheyla Carrillo. De Granada, 29 años y camarera. “Si no me eligen a nadie por mí me quedo sola rodeada de gatos”. Con esta premisa ha llegado al programa la joven granadina. Carolyne Redondo. De Espinoso de Compludo (León), 27 años y profesora de inglés. Nació en Miami pero se siente a gusto viviendo casi como una granjera en su pueblo alejada de la gran ciudad. 76% de compatibilidad para la primera pareja lesbiana de la historia de Casados a primera vista.

Sin duda, dos jóvenes dispuestas a encontrar el amor de verdad pero con algunas diferencias de mentalidad que les podrán jugar alguna que otra mala pasada. Muchos nervios y mucha incertidumbre por las exigencias de la granadina y por inquietud de la leonesa pero una ceremonia muy bonita en la que se han dado el sí quiero entre palabras muy bonitas, bromas y muchas risas.

El sexo, protagonista en la noche de bodas
En un primer lugar, Sheyla y Carolyne se han mostrado encantadas con el método de Casados a primera vista. Las dos protagonistas han tenido tiempo de conocerse con más tranquilidad antes de iniciar el banquete y la admiración ha sido mutua. Y es que, a pesar de la superficialidad de la granadina, su nueva compañera de vida le ha despertado muy buen feeling y ganas de conocer que se escondía detrás de esa amabilidad y guapura.

De la misma manera, el banquete ha salido sobre ruedas pero algo tenía que salir mal… El nuevo matrimonio se ha desplazado hacia su habitación para pasar la noche de bodas. Carolyne dispuesta a dejarse llevar pero Sheyla marcando distancias. Aunque el sexo ha sido uno de los temas tratados antes de meterse en la cama, no ha surgido la chispa por el momento.

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