Hermano Mayor agredido por el joven al que estaba ayudando

Para noche intensa, la que se vivió ayer en Cuatro con la entrega número 100 del programa Hermano Mayor. Esta vez su protagonista era Andrés, un muchacho que tenía completamente atemorizados a sus padres y que, para hacerlo aún todo más difícil, se había hecho con una pistola de bolas que en sus manos era un auténtico peligro.

Al parecer el chico había sufrido bullying durante su infancia y decidió pasar de ser una víctima a adoptar el rol de verdugo, siendo él el que tomaba las decisiones allí donde iba. Las agresiones a sus padres formaban parte del día a día del joven, a los que al principio del programa veíamos siendo echados de casa por su propio vástago. La situación insostenible, era un caso más que evidente para Hermano Mayor.

Jero Garcia, el coach del programa, iniciaba su ruta confesando que era la primera vez que se enfrentaba a un caso donde había una pistola en la casa. Estaba claro que no iba a ser tarea fácil, pero nadie se imaginaba lo que quedaba por venir.

Antes de presentarse en el domicilio familiar, el hermano mayor hacía una parada para consultarle a la asesora en leyes del programa las consecuencias que pueden acabar pagando las personas que, como Andrés, poseen una arma ilegalmente. Y es que, según el tipo de pistola, cómo se ha conseguido y si es apta para poner balas o no, su propietario puede acarrear unos cuantos problemas, entre los que destaca la prisión. Delante de la situación, Jero lo tenía claro: una intervención a tiempo podría ahorrar a Andrés y a su familia muchos disgustos.

La pistola suponía un peligro para la familia y el propio Andrés La pistola suponía un peligro para la familia y el propio Andrés (Cuatro)

El alivio de los padres cuando vieron al coach llegar era inmenso: todas sus esperanzas para recuperar al que había sido el niño de sus ojos estaban puestas en él. Que a Andrés le disgustara la visita del hermano mayor era comprensible, pero nadie esperaba la magnitud de su reacción. Y es que, cuando Jero pidió a los progenitores que le dieran la pistola, el enfado del protagonista fue creciendo más y más, hasta el punto de empujar sin miramientos a Jero, que aguantó con actitud estoica la agresión.

Cuando la tensión ya estaba un poco más rebajada, el coach se llevó a Andrés a la guardia civil para que él mismo entregara el arma. La actitud del joven sorprendió una vez más: tras una pequeña discusión se mostró colaborativo y entregó la pistola sin altercados.

A pesar de las agresiones, los gritos y la actitud desafiante de Andrés, el programa acabó con final feliz. Jero descubrió que el chico había sufrido mucho en el pasado, cuando los niños de su edad le hacían bullying. La frustración y la rabia acabaron originando ese comportamiento irreverente que volvía loco a todo aquel que le rodeaba.

Después de despedirse de un amigo fallecido, al entierro del cual no había podido asistir, y de pedir perdón a sus padres en darse cuenta de todo el daño que les hacía, la misión del hermano mayor quedaba más que completada. Y es que, por suerte, los empujones del protagonista de la historia quedaron en un hecho puntual. Habrá que ver que nuevos casos le deparan al coach puesto que según anunciaba Cuatro en la promoción del formato, cada vez son más intensos.

Andrés finalmente ha pedido perdón a sus padres en un emotivo momento Andrés finalmente ha pedido perdón a sus padres en un emotivo momento (Cuatro)
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