La china más conocida de España gracias a la televisión

Matrimonios entre cadáveres de personas que fallecieron sin haberse casado con el objetivo de que no vuelvan para molestar, un servicio contra atascos que consiste en dos motoristas que se acercan a quien solicita el servicio, uno se queda con el coche y el otro se lleva en moto a la persona atascada hacia su destino, o el sorteo en el que deben participar quienes quieren comprar un coche en algunas ciudades chinas. Estas son algunas de las muchas curiosidades que Yibing Cao, la joven colaboradora china del exitoso programa de Pablo Motos El hormiguero (Antena 3) ha ido contando a los espectadores desde su debut el pasado enero.

Bajo unas grandes gafas de pasta y un tupido flequillo, Yibing se ha ganado rápidamente a la audiencia con su gran naturalidad, mezcla de simpatía y timidez. Su cometido es dar a conocer algunas de las curiosidades más raras del mundo, especialmente de China, país donde nació hace 29 años en la ciudad de Qinhuangdao, a 300 kilómetros al este de Pekín.

La joven colaboradora de ‘El hormiguero’ se encarga de dar a conocer curiosidades raras del mundo

Yibing confiesa que siempre soñó con venir a España, donde llegó hace siete años. El fútbol tuvo mucho que ver con esa decisión. “En el 2002 vi por televisión el Mundial de fútbol que se celebró en Corea del Sur y Japón y me emocioné cuando la selección española quedó injustamente eliminada precisamente ante Corea del Sur. Yo pensaba que los españoles siempre estaban muy alegres y me sorprendió ver a los jugadores llorar sobre el campo. Es una imagen que nunca olvidaré”, relata.

Yibing aprendió castellano cuando estudiaba Turismo y Comercio Internacional en una universidad de China y asegura que lo que más le ha costado es adaptarse “a lo rápido que habláis aquí”. Cuando se trasladó a Madrid no tardó en matricularse en un curso de interpretación y para tener alguna experiencia se apuntó a una agencia de figuración. Junto a una amiga se presentó con éxito a un casting de El hormiguero para participar en el juego del “teléfono escacharrado”, que consiste en que varias personas en fila intentan transmitir una frase de un extremo al otro sin desvirtuarla. En aquella ocasión, obviamente, la expresión que debía transmitirse estaba formulada en chino. Su presencia en el programa debió de dejar huella porque un año más tarde Yibing se incorporaba como colaboradora fija con periodicidad semanal.

“En Madrid he aprendido a vivir y a disfrutar mucho del presente; no me planteo el futuro”

¿Qué diferencias ha encontrado entre la cultura china y la española? “Si hablo de las diferencias siempre van a ser muy generales. Para mí, la gran diferencia es a nivel personal. Cuando yo vivía en China tenía a toda mi familia y mis amigos encima, diciéndome lo que tenía que hacer. Aquí en España, como estoy sola, nadie me dice nada. Estoy mucho más tranquila porque nadie me agobia ni me dice que tengo que buscar novio, ni casarme o tener hijos. Aquí me libro de eso”, cuenta.

Yibing aún no se considera actriz y por ello sigue estudiando interpretación para algún día convencerse de que ya lo es. ¿Y qué más le gustaría de cara al futuro? “Mira, esta es otra diferencia que he encontrado entre España y China. En Madrid he aprendido a vivir y a disfrutar mucho del presente. No me planteo el futuro porque nunca se sabe qué puede ocurrir. Yo no tenía previsto trabajar en El hormiguero y aquí estoy. Fue una gran sorpresa”.

¿Y cómo es su jefe Pablo Motos? “La verdad es que me gustaría conocerle más pero sólo hablo con él durante los ensayos porque siempre está muy liado”, confiesa al tiempo que reconoce que le da mucha libertad y que nunca le dice lo que debe o no debe hacer. “Siempre me ha animado a que no deje de ser yo misma, lo cual se agradece mucho porque yo no tenía mucha experiencia televisiva”, comenta.

De todos los invitados que ha conocido cuando han visitado El hormiguero se queda con el futbolista del Real Madrid Lucas Vázquez (“es que el fútbol me apasiona”, insiste). Tras casi un año en el programa, admite que la gente empieza a reconocerla por la calle, “aunque yo no salgo mucho y cuando lo hago, voy muy deprisa. Pero sí, hay gente que me saluda y me hace mucha ilusión”, afirma con su tímida sonrisa.

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