La insólita respuesta de un espontáneo a una reportera

Los periodistas que día a día patean las calles de medio mundo, los llamados reporteros, suelen vivir toda clase de experiencias. Algunas más de riesgo, otras divertidas y algunas más, con cierto grado de incomodidad. Es lo que tiene hablar con ciudadanos espontáneos y realizar una encuesta. Sin embargo, nadie podía imaginar que preguntar sobre el mal uso del lenguaje trajese tanta cola.

Ocurrió en Telemadrid, la cadena autonómica de la Comunidad de Madrid, cuando una de sus profesionales buscaba las expresiones incorrectas del castellano. De repente y al preguntar a un encuestado, su respuesta dejó en shock a la reportera.

La reportera preguntaba sobre expresiones incorrectas en castellano

Gracias al programa de Zapeando, este vídeo ha continuado siendo viral después de que su protagonista, Rebeca Marín, viviese uno de los momentos más insólitos de su carrera periodística. Mientras se encontraba por las calles de la capital madrileña, en directo para el programa Buenos días Madrid, algunos ciudadanos se atrevieron a responder a una de sus encuestas.

Los participantes tenían que averiguar cuál era la expresión correcta o incorrecta que solemos escuchar a diario. Con el primer voluntario, la cosa fue bien. “Hay que quitarla el micro a esta chica ahora mismo”, preguntaba Marín. A lo que el hombre respondió que en dicha frase había un claro laísmo. Algo que como decía la reportera “hacemos mucho”.

La reportera de Telemadrid tras la respuesta de un espontáneo
La reportera de Telemadrid tras la respuesta de un espontáneo (Atresmedia)

Sin embargo, la cosa se torció cuando un hombre pasa por delante y la periodista de Telemadrid decide preguntarle por algo similar: “Hola caballero, ¿usted quiere participar aquí?”. El susodicho se para y Marín dice: “la encuesta es: ¿cómo diría que se dice “está en boga”, con b o con v?”.

El espontáneo titubea ante la pregunta, se piensa la respuesta y cuando parece que va a decir la frase correcta, suelta una insólita contestación: “No entiendo porque el castellano me da asco. Hasta luego”. Rebeca, perpleja, no da crédito a lo que acaba de suceder y suelta una carcajada. “Pues le da asco, pero hablaba castellano”, zanja cambiando de tema y volviendo al primer encuestado.

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