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Los traductores españoles, contra Netflix por los subtítulos de ‘El juego del calamar’

El juego del calamar‘ sigue arrasando en Netflix. La ficción surcoreana ha subido el listón de la plataforma al atraer a 111 millones de cuentas durante sus cuatro primeras semanas, pero no todo son buenas noticias para la fulgurante creación de Hwang Dong-hyuk. A su lista de controversias, encabezada por la ultraviolencia de la que hace gala, se ha sumado ahora otro punto de conflicto: los traductores españoles han compartido su indignación por el uso de la traducción automática poseditada para realizar los subtítulos en español de este fenómeno de masas.

'El juego del calamar'

‘El juego del calamar’

La traducción automática poseditada parte de la utilización de un portal de traducción como el de Google para traducir un texto, el cual se manda después a un profesional que lo reajusta en la medida de lo posible. De esta manera, el desembolso se reduce notablemente, pero también lo hace el resultado que se ofrece a los espectadores. Ante esta situación, la Asociación de Traducción y Adaptación Audiovisual de España (ATRAE) ha emitido un comunicado en el que denuncia los efectos negativos de esta práctica.

«No entendemos cómo se puede dejar no solo esta, sino cualquier obra, en manos de un algoritmo de traducción que produce resultados deficientes que, posteriormente, tiene que corregir un profesional por una tarifa irrisoria», reza el escrito. «Esto supone un clavo más en la precarización del sector«, se añade, reivindicando la labor de los traductores: «Desde ATRAE urgimos a las plataformas a que hablen con sus proveedores para que dejen de utilizar la traducción automática poseditada y que confíen en el talento humano de los traductores, que es grande, abundante y la única manera de que las producciones de Netflix (o de cualquier distribuidora) lleguen a los espectadores con la calidad que merecen».

Derrumbe cualitativo

«Lo contrario solo lleva a unos resultados deficientes que, inevitablemente, desembocarán en una pérdida de reputación, clientes y dinero para las distribuidoras, un servicio deficiente para los usuarios y una precarización aún mayor del sector. Pan (duro y reseco) para hoy, hambre para mañana«, avisa ATRAE, que sentencia apelando a los espectadores: «Les animamos a que hagan saber su descontento con la calidad de la traducción de un contenido por el que pagan religiosamente cada mes».

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