Operación Triunfo: Amaia y Alfred, cazados entrando juntos a las duchas en el canal de YouTube

Besos furtivos, miradas que lo que dicen todo, canciones dedicadas, confidencias… Alfred y Amaia ya no esconden su relación en Operación Triunfo. La pareja de moda de la academia ha vuelto a protagonizar un episodio que ha hecho enloquecer a los fans de ‘Almaia’. Twitter anoche ardía al ver que los dos triunfitos se metieron juntos en el cuarto de las duchas.

En la última gala Mónica Naranjo ya le sacó los colores a la pareja cuando le preguntó directamente a Amaia si el “mostachico” de Alfred le pinchaba. La pamplonesa de 19 años contestó tímidamente que le hacía “cosquillitas”, respuesta que arrancó la carcajada del jurado y el público. Para no pasar por ese mal trago el catalán optó por afeitarse el bigote a la mañana siguiente.

Fue Amaia la que convenció a Alfred de entrar en las duchas

Ahora ha sido ella la que ha tomado la iniciativa y tras tontear con su novio (¿por qué no decirlo ya?) le invitó a entrar en la zona de las duchas. Es de los pocos lugares de la academia de Operación Triunfo donde no hay cámaras, pero aún así fueron cazados entrando por las cámaras del 24 horas que se transmite en YouTube. Tuiteros como @ScandalGH se encargaron luego de compartir los vídeos de toda la escena para que nadie perdiera detalle.

Los dos cantantes, que dicho sea de paso son de los favoritos del concurso, estuvieron anoche unos minutos encerrados solos hasta que apareció una compañera. Aitana entró en el cuarto de las duchas sin saber lo que ocurría dentro e interrumpió lo que se supone que estuvieran haciendo Amaia y Alfred. Eso sí, los dos estaban con la ropa puesta como se puede ver en el vídeo. Entonces empezaron los tres a hablar de Agoney, que pasa un mal momento en su semana de nominación y ayer se llegó a plantear tirar la toalla.

Aunque en Twitter se ha especulado mucho sobre lo que hicieron estos dos jóvenes con las hormonas revolucionadas, todo hace indicar que no hubo sexo. Simplemente querían estar solos un rato sin la mirada de las cámaras para hablar de sus cosas y poder besarse tranquilamente, como haría cualquier hijo de vecino.

Cuando acabó su momento íntimo, Alfred salió de las duchas peinándose con las manos y saludando a otra compañera que le comentó “ais que cara llevas”. Amaia tardó unos segundos más en salir, se quedó colocando un poco el cuarto de baño y el detalle que no se le ha escapado a nadie es que el moño con el que entró había desaparecido.

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