Pilar Soto, la presentadora que estuvo a punto de morir de bulimia

La televisión es efímera. Es peligrosa. Es mortal… o puede llegar a serlo. Y nuestra memoria es corta, muy corta. Por eso pocos saben ya quién es Pilar Soto. Aunque si decimos que fue presentadora de algunos programas de éxito como Grand Prix, Mamma Mia y La isla de los famosos, y formaba parte del reparto de Al salir de clase, a alguno se le encienda una neurona.

Eran años de fama, de dinero, de ser el centro del éxito. Pero años de infierno y de enfermedad, la bulimia, que estuvo a punto de acabar con su vida. Llegó a pesar 37 kilos, una cifra absolutamente imposible para alguien de 1,70. De los platós de televisión pasó a los servicios de urgencias de los hospitales donde, tras incontables recaídas, un día le dijeron que no podían hacer nada por ella.

Pilar Soto en 'Al salir de clase' Pilar Soto en ‘Al salir de clase’ (LVD)

”Estuve bailando con la muerte muchísimas veces”, admite ahora sonriente una vez ha encontrado algo más inmaterial pero más sólido que su vida delante de las cámaras. Pilar Soto estuvo desde 2005 al 2014 viviendo un infierno en la tierra y ahora lo relata en un libro que lleva por título Conversión, y que ha presentado en una parroquia de Madrid.

Para algunos, quizás para muchos, la historia de Pilar puede ser una más, de las miles que se viven cada día en nuestro país. Y algunos, quizás muchos, criticaran que la presentadora encontrase su anclaje con la vida en algo tan cuestionado hoy en día como la Fe en Dios. Pero cada uno, con su vida, así como con sus creencias y anclajes, hace lo que quiere.

Ramón García y Pilar Soto en el 'Grand Prix' Ramón García y Pilar Soto en el ‘Grand Prix’ (rtve)

El vídeo de la presentación del libro es desgarrador. Son 45 minutos con pasajes contados en primera persona que hablan del abismo, de asomarse a él, de intentar saltar al vacío en más de una ocasión. La historia arranca en su infancia, truncada por la muerte de su padre con 9 años y con una adolescencia más rebelde de lo que nadie prevé.

Y de ahí a ser el centro del mundo. Portadas de revista, cenas en restaurantes de lujo, viajes en jets privados por todo el mundo y más dinero del que se puede contar. Pero como en tantos otros casos: soledad. Una soledad que provoca autodestrucción, en este caso en forma de bulimia.

Los médicos no se explican cómo Pilar sigue viva. Por qué Pilar aún conserva su esófago. Qué hizo que Pilar, una vez dado el salto al abismo, consiguiese volver a poner los pies en la tierra. Ella sí tiene una explicación: se llama Dios. Para ella, sin duda alguna, “algo superior” le salvó del “monstruo” en el que se había convertido.

Parecía una drogadicta, las venas se me rompían. Me convertí en un monstruo”

La última experiencia con la tele fue en La isla de los famosos. Allí fue el fin de la Pilar Soto que durante 15 años se había matado lentamente. Su cuerpo dijo basta, llegó a los 37 kilos, se le rompían las venas cada vez que la tenían que alimentar por vía intravenosa, los brazos los tenía negros y un día los médicos le dijeron “no hay nada más que hacer, lo sentimos”.

Era la 82ª ver en la que estaba ingresada. Vio la muerte delante de su camilla y el médico le dijo que si tenía algún familiar al que avisar. Y le entró el pánico. “Se me pasaron tantas cosas en una centésima de segundo…Lo primero era la desesperación absoluta… ¡Qué horror! Sentí un dolor interno, una angustia y un frío, ese frío de la muerte es indescriptible y es inconfundible”.

Víctor Sandobal y Pilar Soto en 'Mamma mia' Víctor Sandobal y Pilar Soto en ‘Mamma mia’ (LVD)

La descripción de ese momento deja la sangre helada, literalmente. “Podría oír a mi corazón apagarse muy lentamente y decidí hacer esa llamada y llame a Nuestro Señor Jesucristo, recé.” Entonces ocurrió algo, metafísico para Pilar, quizás explicable para los científicos en un momento en que las drogas paliativas recorrían sus maltrecha venas:

“Me apareció Cristo, vi a Jesús pero es que le vi muerto. No había remedio, qué miedo, ese frío se hizo durísimo, recuerdo lluvia, viento, sangre y ahí dije: ¿pero qué has hecho chica? Y ahí vi que le llevaba negando toda mi vida, que vergüenza de mí misma y le pedí perdón. Le decía: ahora no me lleves, me sentía tan sucia y llena de pecado. No ha llegado mi hora, perdóname y déjame demostrarte que te amo, solo me importas tú, déjame vivir y me lo consintió”.

Pilar Soto y su relato dejan sin palabras a los que quieran escucharlo, más allá de las connotaciones religiosas. Cuatro tumores más tarde y con una recuperación milagrosa, la presentadora sigue luchando por su vida sabedora de un secreto aplicable a cualquiera. “Es el amor. No tener rencor ni odiar a nadie y que me he perdonado a mí misma.”

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