¿Por qué Rusia no participa este año en Eurovisión en Ucrania?

Para entender por qué Rusia no participará en el Festival de Eurovisión en Kiev (Ucrania) este año hace falta, primero, una lección de historia y luego darse un paseo por una serie de desencuentros y pulsos entre dos naciones que tienen declarada una guerra fría por un terreno limítrofe que seguro les suena a los lectores: Crimea.

Empecemos por el principio, aunque de forma lo más sencilla posible. Ucrania, que perteneció a la antigua Unión de Repúblicas Soviéticas (URSS) hasta que, tras la caída del muro de Berlín, consiguió su independencia. Pero para la Madre Rusia, Ucrania no es un territorio más sino la cuna de toda su cultura.

Tanques ucranianos son transportados desde su base en las afueras de Simferopol, Crimea. Tanques ucranianos son transportados desde su base en las afueras de Simferopol, Crimea. (Pavel Golovkin – AP)

Es más, Odessa fue la ciudad en la que el imperio Bizantino depositó todo su legado. La segunda Roma es como se conocía a la ciudad y a Ucrania en general hasta que siglos más tarde, el asedio de los enemigos hizo que Moscú fuese considerada la Tercera Roma. Más allá de todos estos matices -que no lo son tanto para los rusos-, cuando Ucrania se separó de la URSS se anexionó la zona en disputa actualmente: Crimea.

Una región bajo dominio ucraniano pero con un fuerte sentimiento ruso entre sus habitantes, más partidarios a regirse bajo el mandato de Moscú que el de Kiev. Las desavenencias desde entonces siempre han sido más que evidente, llegando incluso a producirse escaladas de tensión que a punto han estado en desembocar en una guerra civil.

KIV01 KIEV (UCRANIA) 02/05/2017.- Una chica salta sobre las flores que decoran el logo del festival europeo de la canción Eurovisión en la Plaza de la Independencia de Kiev (Ucrania) hoy, 2 de mayo de 2017. La capital ucraniana celebra este mes la 62ª edición del festival. EFE/Sergey Dolzhenko KIV01 KIEV (UCRANIA) 02/05/2017.- Una chica salta sobre las flores que decoran el logo del festival europeo de la canción Eurovisión en la Plaza de la Independencia de Kiev (Ucrania) hoy, 2 de mayo de 2017. La capital ucraniana celebra este mes la 62ª edición del festival. EFE/Sergey Dolzhenko (Sergey Dolzhenko / EFE)

Pero, ¿por qué afecta todo esto a Eurovisión? La respuesta es fácil. Porque Moscú y Kiev son enemigos declarados y cualquier oportunidad es buena para intentar asestar un golpe al rival. Claros fueron los intentos de Rusia de impugnar la victoria de Ucrania el año pasado en el Festival, incluso filtrando vídeos de la ganadora cantando la canción vencedora en un concierto e incumpliendo la normativa que marca la UER.

Pese a todo, la Unión Europea de Radiodifusión no ha querido entrar en conflicto y dio por buena la victoria de Ucrania que, con una canción donde se hacía una clara alusión a los ataques rusos contra la población ucraniana soliviantaron aún más los ánimos. Para colmo, Ucrania propuso que fuese nada más ni nada menos que Odessa la ciudad anfitriona para el Festival, algo que era una bofetada en toda la cara a los vecinos rusos.

Jamala, la ganadora de Eurovisión, en un concierto en mayo de 2015 Jamala, la ganadora de Eurovisión, en un concierto en mayo de 2015 (LVD / LVD)

La UER consiguió que se impusiese la cordura y aludiendo a motivos logísticos obligó a que fuese Kiev, la capital de país la que celebrase el certamen. Pero ahí no acababa la guerra fría entre ambos. Rusia contraatacó y decidió elegir a Yulia Samoylova como su candidata este año. Una joven de rostro angelical pero postrada en una silla de ruedas.

Samoylova no sólo era una cantante más sino que además había participado en conciertos a favor de la unificación de Crimea (la zona en conflicto) dentro de Rusia. Pero en Moscú pensaron que nadie iba a negarle la participación en el Festival a una joven con una discapacidad física. Pero Kiev tenía muy claro que donde las dan las toman y que la artista rusa no pisaría suelo ucraniano.

Yulia Samoylova Yulia Samoylova (Maria Antipina / AP)

De nada han servido las reuniones diplomáticas entre Moscú y Kiev con la la UER. Samoylova había participado en un concierto “ilegal” a ojos de las autoridades de Ucrania y su entrada en el país estaba terminantemente prohibida. Así que para evitar que Rusia, uno de los países fuertes en el certamen fallase este año incluso se propuso que la actuación se hiciese mediante videoconferencia desde Moscú.

Pero Kiev ha dicho no. Tiene la sartén por el mango y aunque los valores de tolerancia y amor a la diversidad son dos de los pilares básicos de Eurovisión, la política ha pesado más en todo este conflicto. Así que Samoylova se queda sin actuar, los eurofans sin la posibilidad de votar a Rusia y la UER con un conflicto encima de la mesa que tardará en superar.

Logotipo de Eurovisión 2017 Logotipo de Eurovisión 2017 (UER)

Quedan aún muchas dudas sobre el terreno, porque Rusia continúa siendo un país en el que se persigue abiertamente la homosexualidad y eso le ha valido sonadas pitadas a sus representantes en otras ediciones. Este año, la noticia de la creación de campos de exterminio para homosexuales en Chechenia con una total falta de implicación de las autoridades moscovitas habría exaltado aún más los ánimos.

Y hay quien se pregunta, o más bien exige, que los países que participen en Eurovisión deban de cumplir una serie de normas reales en sus políticas de cara a sus ciudadanos y al resto de países vecinos. A todas luces, ni Rusia ni Ucrania las cumplen, ya que el país ex soviético tampoco es especialmente conocido por su tolerancia con el colectivo gay. Pero en la UER, hay veces que prima más la política que la sensatez y que los valores que intentan vender, año tras año, cuando se celebra Eurovisión.

Rusia siempre ostenta un gran palmarés en su historia en Eurovisión Rusia siempre ostenta un gran palmarés en su historia en Eurovisión (LVD / LVD)
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