Análisis de ADN identifica la enfermedad que devastó México tras la llegada de los españoles

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La llegada de los conquistadores a México hacia 1550 trajo consigo una epidemia tan brutal que mató a 15 millones de indígenas, el 80 % de la población de México. Durante décadas se ha especulado sobre la naturaleza de aquella plaga, y un nuevo análisis de ADN apunta a un culpable sorprendente: la Salmonella.

Un cráneo encontrado en el Templo Mayor, en ciudad de México. Foto: AP.

Un cráneo encontrado en el Templo Mayor, en ciudad de México. Foto: AP.

Aunque personajes de la época como el fraile franciscano Fray Juan de Torquemada dejaron constancia de los espantosos síntomas de aquella epidemia, es difícil saber a ciencia cierta cuál era su origen científico. Diferentes hipótesis apuntaban a enfermedades como las paperas, la viruela, el tifus o algún tipo de fiebre hemorrágica.

Un exhaustivo estudio realizado por investigadores del departamento de Ciencias e Historia Humana del Instituto Max Planck, en Alemania, nos ha dado por fin una prueba tangible del mal que devastó México en aquella época. Los investigadores han extraído muestras de ADN de 30 esqueletos hallados en la ciudad de Teposcolula-Yucundaa, en Oaxaca, y las han sometido a una técnica llamada Meta Genome Analyser Alignment Tool (MALT). ¿El resultado? Las personas enterradas allí murieron víctimas del bacilo de Eberth, un pequeño bastardo cuyo nombre científico es Salmonella enterica de serotipo Typhi.

Bacteria Salmonella entérica. Foto: Wikipedia.

Bacteria Salmonella entérica. Foto: Wikipedia.

Los efectos de esta bacteria en el ser humano son mucho más salvajes que la gastroenteritis severa que conocemos como Salmonelosis. Los antiguos indígenas la conocían por el nombre de cocoliztli (pestilencia en lengua Nahuatl). Los españoles la llamaban «pujamiento de sangre». En la actualidad se la conoce como fiebre tifoidea, y si no se trata es letal en la mayor parte de los casos.

El contagio de fiebre tifoidea se producía por beber agua o comer alimentos contaminados con la bacteria por contacto con una persona enferma. Tras unas dos semanas de incubación, la enfermedad cursaba con fiebre alta, vómitos, diarrea, úlceras en las mucosas y procesos inflamatorios en varios órganos. Si no se trataba adecuadamente, la fiebre tifoidea podía degenerar en hemorragias internas, perforaciones intestinales y choque séptico. Hoy en día es una enfermedad grave pero tratable. En aquella época era una sentencia de muerte salvo para unos pocos que lograban sobrevivir a la infección.

Encuentro de Hernán Cortés y Moctezuma.

El descubrimiento es interesante porque por fin define qué fue exactamente lo que los españoles liberaron en México, pero es aún más importante la técnica utilizada. El análisis MALT de ADN abre la puerta a estudiar la historia médica de plagas como este con un nivel de precisión sin precedentes. La investigación de restos mediante esta técnica permitirá arrrojar luz sobre otras plagas y desapariciones masivas de civilizaciones antiguas que aún hoy son un enigma para la ciencia.

Fuente: Science Alert. Edición: Carlos Zahumenszky.