Arqueólogos buscarán el inframundo maya bajo la pirámide de Kukulcán

Los arqueólogos han comenzado a explorar el ancestral templo maya de Kukulcán y demás ruinas de Chichén Itzá como nunca antes, utilizando un radar especialmente modificado para buscar pasajes y cámaras ocultas.

El Templo o Pirámide de Kukulkán.

El Templo o Pirámide de Kukulkán.

La pirámide escalonada, también conocida como El Castillo, fue construida hace más de mil años por los mayas itzáes en su capital. Actualmente, los investigadores planean hacer el estudio más exhaustivo del monumento en los últimos 50 años. Para ello se valdrán, entre otras tecnologías de vanguardia, de un georradar (GPR) para localizar pasajes y cámaras de forma no invasiva.

Además, se montarán varios sonares en kayaks con el objetivo de explorar los cenotes que decoran el paisaje circundante e identificar sistemas subterráneos de agua.

«Algo de esta escala jamás ha sido intentado, tenemos confianza en que ayudará a entender este sitio de una manera que no había sido posible hasta ahora», dijo el arqueólogo subacuático Guillermo de Anda del INAH.

Los mayas creían que los cenotes eran entradas al reino subterráneo de los dioses.

Las leyendas mayas hablan sobre laberintos acuáticos debajo de la pirámide de Kukulcán, y se sospecha que existen cámaras ocultas en el mismísimo corazón de la estructura. Los investigadores esperan que la tecnología de escaneo láser y la fotogrametría ayuden a revelarlos creando un mapa tridimensional preciso del área, tanto sobre como debajo del terreno.

En la primera semana de trabajos, el escaneo por sonar ya ha descubierto dos cuevas sumergidas y otras secas, una de las cuales contiene el petroglifo de una mujer. Por otro lado, el georradar halló «un número de anomalías» detrás de los muros del templo y debajo del suelo del trono de Jaguar Rojo, en las entrañas de la estructura.

El ingeniero Corey Jaskolski escanea la entrada del cenote Holtun en Chichén Itzá.

El ingeniero Corey Jaskolski escanea la entrada del cenote Holtun en Chichén Itzá.

«Necesitamos esperar un tiempo para procesar todos los datos y obtener una mejor interpretación de lo que significa todo esto», explicó Corey Jaskolski, ingeniero de National Geographic. «Creo que esta aproximación nos contará mucho sobre los secretos que aún esconde la pirámide».

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