Inicio Cosas que pasan El derretimiento del glaciar del Juicio Final es irreversible, afirman investigadores

El derretimiento del glaciar del Juicio Final es irreversible, afirman investigadores

El glaciar Thwaites de la plataforma de hielo de la Antártida Occidental podría derretirse en unas pocas décadas, liberando el hielo interior que retiene en el océano y elevando los niveles del mar en varios catastróficos pies.

Acantilados a lo largo del borde de la plataforma de hielo Thwaites en la Antártida Occidental. Crédito: James Yungel/NASA.

«Podría desmoronarse rápidamente, en décadas, o podrían ser siglos», dijo en declaraciones vía teléfono satelital David Holland, un científico atmosférico de la Universidad de Nueva York. «Y la única forma de saberlo realmente es a través de esta investigación».

Holland se encuentra actualmente a bordo de un barco rompehielos navegando en el espeso hielo marino donde espera estudiar la línea de conexión a tierra de Thwaites, que es donde el hielo se encuentra con el fondo marino. Las temperaturas y los niveles de salinidad le dirán a los científicos qué tan rápido se está derritiendo el iceberg y si también se está derritiendo desde abajo.

En 2014, la NASA informó que la pérdida de hielo marino en la Antártida occidental era «inevitable». En 2021, los investigadores descubrieron que el iceberg era aún más inestable de lo que se pensaba. Ahora el equipo de Holland está tratando de averiguar cuánto tiempo tenemos.

Millones de toneladas de agua en el océano

Así como el apodado glaciar del Juicio Final pueden liberar hielo tierra adentro en el océano —como un corcho sacado de una botella—, otros cuerpos gélidos están arrojando cantidades preocupantes de agua dulce cerca de las poblaciones de pingüinos. Según un nuevo estudio publicado por investigadores de Cambridge y la Universidad de Leeds, el iceberg A-68a era el más grande del mundo antes de romperse en casi una docena de «mini-bergs».

El A-68a destrozado arrojó alrededor de 162.000 millones de toneladas de agua dulce al océano cerca del hábitat de los pingüinos, lo que podría afectar la temperatura, el medio ambiente y la vida marina de maneras inesperadas y mortales.

La diferencia entre un glaciar y un iceberg es que el primero está en la superficie y el otro flota en el agua, como el iceberg A-68a, que en esta fotografía puede verse con algunas partes más pequeñas de hielo (minibergs) que se han desprendido a su alrededor. Crédito: MODIS/NASA, 2020.

«Los icebergs afectan las propiedades físicas y biológicas del océano donde se desplazan, según el grado de fusión», escribieron los autores del estudio. «Nuestros resultados también podrían ayudar a modelar la desintegración de otros grandes icebergs tabulares».

Con estas dos historias de glaciares/icebergs condenados en una sola noticia, es difícil no ver cuán urgente es la reforma climática. Salvemos a los pingüinos y salvémonos a nosotros mismos.

Fuente: Axios. Edición: MP.

Publicidad