El escalofriante interior de la central nuclear de Fukushima

Las imágenes muestran lo que parece ser corio, un temible material formado por combustible fundido y que es extraordinariamente radiactivo.

Cuando el pasado 11 marzo de 2011 un tsunami y un terremoto de magnitud 9,0 devastaron Japón y mataron a unas 18.500 personas, al principio nadie esperaba que la catástrofe pudiera ser aún peor. Pero estas dos calamidades dañaron los sistemas de refrigeración de la central nuclear de Fukushima. Los fantasmas de Chernóbil despertaron de nuevo cuando los reactores 1, 2 y 3 de la central quedaron fuera de control y el combustible de su interior se fundió parcialmente.

Desde el pasado 19 de julio, Tepco, la operadora de la central nuclear, ha logrado explorar las entrañas de los reactores con un robot submarino. Las imágenes, filmadas en el reactor 3, han mostrado la presencia de una sustancia a veces grisácea y otras veces anaranjada que parece ser el combustible nuclear fundido. De confirmarse, se trataría de la primera vez que se logra encontrar este material después del accidente.

En las imágenes se pueden apreciar también los desperfectos causados por el accidente en el reactor, que en la actualidad está inundado con agua marina que se inyectó para refrigerar el combustible.

En las imágenes se pueden apreciar también los desperfectos causados por el accidente en el reactor, que en la actualidad está inundado con agua marina que se inyectó para refrigerar el combustible.

El combustible nuclear fundido se suele conocer como corio, y está compuesto por las barras de combustible y otros materiales estructurales del reactor. En el caso de Fukushima, el combustible estaba compuesto de dióxido de uranio y de una mezcla de uranio y óxido de plutonio.

Tepco tiene previsto diseñar un plan para extraer el combustible en marzo de 2019 y comenzar los trabajos de limpieza en 2021, aunque se calcula que podrían hacer falta cerca de 40 años para completar dicha tarea.

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