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El éter y la máquina voladora de Nikola Tesla

El genio serbocroata declaró que uno de los objetivos de su vida era crear una máquina voladora que pudiera funcionar sin el uso de un motor de combustión interna o alas, alerones, propulsores o cualquier fuente de combustible.

“Tesla’s Saucer”, de la colección “Quantum Consciousness” de Rarible.

Tesla pensó inicialmente en un avión que pudiera volar gracias a un motor eléctrico alimentado por un generador en tierra. Con el tiempo, especuló que este avión podría moverse completamente de manera mecánica. La forma que asumió la aeronave fue la de un típico puro o cigarro.

«Ahora estoy planeando máquinas aéreas desprovistas de alas, alerones, hélices y otros accesorios externos, que serán capaces de alcanzar velocidades inmensas», se lee en su autobiografía.

A un gerente de Westinghouse, Tesla le escribió: «No debería sorprenderse en absoluto si algún día me ve volar de Nueva York a Colorado Springs en un dispositivo que parecerá una estufa de gas y pesará tanto… y podría, si fuera necesario, entrar y salir por una ventana» [Ref. 1].

Naves interplanetarias

Tesla pretendía que el mundo tuviera una fuente de energía gratuita e inalámbrica: «Mi generador de energía será del tipo más simple: solo una gran masa de acero, cobre y aluminio que comprende una parte estacionaria y giratoria, ensamblada de manera peculiar».

Pero algo más increíble es lo que cuentan los funcionarios en el museo Nikola Tesla en Belgrado, quienes afirman que el inventor dejó bocetos de naves interplanetarias que jamás se concretaron en realidad debido al inicio de la Segunda Guerra Mundial y el temor que fueran utilizadas para el mal.

La forma de la máquina voladora de Tesla tiene cierta similitud con los objetos en forma de pastilla de Tic Tac descritos recientemente por la Marina de EE.UU. Crédito: zztopfila.

«Esta información, empero, no se ha puesto a disposición de los estudiosos occidentales», sostienen los del museo.

Así lo describía el propio Tesla en sus últimos años de vida:

«Después de estos experimentos, planeé construir una máquina que pudiera volar no solo en el aire sino también en el espacio interplanetario.

»El principio de funcionamiento de la máquina voladora es el siguiente: hacia la dirección del vuelo, la compresión del éter se vuelve más débil por el generador instalado en la máquina voladora. A medida que el éter sigue presionando con una intensidad previa desde todos los demás lados, la máquina voladora comienza a moverse. Al estar dentro de esta máquina voladora, no sentirás su aceleración ya que el éter no debe obstaculizar tu movimiento.

»Pero tuve que abandonar mis planes para crear la máquina voladora. Había dos razones para ello: primero, no tengo dinero para trabajar en secreto. ¡Pero la razón principal es que la gran guerra comenzó en Europa y no me gustaría que mis inventos se usaran para matar! ¿Cuándo demonios se detendrán estos locos?»

Éter

Es decir, la forma en que esta nave espacial se movería es gracias al éter, o la rarefacción del mismo en la dirección del movimiento, porque desde todos los otros lados, siendo constante en el espacio, ejercerá un empuje sobre la nave, moviéndola en el «verso deseado» [Ref. 2].

Aquí cabe aclarar lo que se entiende por «éter», el cual podría definirse como una fuerza o «fluido» omnipresente que llena el vacío del espacio, proveyendo un medio para la propagación de la luz, la gravedad y el electromagnetismo.

«Al ponerse en movimiento, este fluido, el éter, se convierte en materia densa. Si su movimiento es detenido, la sustancia primaria vuelve a su estado normal. Parece, entonces, posible que el hombre a través de la energía aprovechada del médium y de los medios apropiados para iniciar y detener los remolinos de éter haga que la materia se forme y desaparezca. A sus órdenes, casi sin esfuerzo de su parte, los viejos mundos se desvanecerían y otros nuevos surgirían», explicó Tesla sobre la naturaleza del éter.

“Cosmic Tesla”, de la colección “Quantum Consciousness” en Rarible.

Entonces, básicamente, la materia común no es más que éter densificado, la sustancia que todo lo impregna, como el hielo es agua solidificada. La diferencia es que la materia es creada por remolinos de éter.

Por otro lado, a Tesla no le agradaba mucho Albert Einstein y su contrastante teoría de la relatividad general:

«Sigo creyendo que el espacio no se puede curvar, por el simple hecho de que no puede tener propiedades. Sería como decir que Dios tiene propiedades. Sólo tiene atributos de nuestra propia invención. Podemos hablar de propiedad solo por la materia que llena el espacio. Decir que el espacio se curva en presencia de cuerpos enormes equivale a decir que algo puede actuar sobre nada. Me niego a suscribirme a tal opinión. (…)

»Solo la existencia de un campo de fuerza puede explicar los movimientos de los cuerpos observados, y su suposición prescinde de la curvatura del espacio. Toda la literatura sobre este tema es fútil y destinada al olvido. Así son todos los intentos de explicar el funcionamiento del universo sin reconocer la existencia del éter y la función indispensable que juega en los fenómenos».

Y a pesar de que los primeros modelos modernos de éter fueron reemplazados por la relatividad general, ocasionalmente algunos físicos han intentado reintroducir el concepto de éter en un intento de abordar las deficiencias percibidas en el actual modelo físico de Einstein. Por ejemplo, un modelo propuesto de energía oscura ha sido llamado «quintaesencia» por sus proponentes, en honor al elemento clásico. Esta idea se relaciona con la forma hipotética de energía oscura postulada como explicación de observaciones de un universo en aceleración. También se le ha llamado quinta fuerza fundamental.

Sin alas ni hélices, pero con giroscopio

De acuerdo a Tesla, gracias al aprovechamiento del éter, su máquina voladora prescindiría de alas o hélices y podría moverse en cualquier dirección a alta velocidad y detenerse en el aire para permanecer estática allí.

«Mi máquina voladora no tendrá alas ni hélices. Puede que la veas en el suelo y nunca adivinarías que se trata de una máquina voladora. Sin embargo, podrá moverse a voluntad por el aire en cualquier dirección con total seguridad, a velocidades más altas que las que ha alcanzado hasta ahora, independientemente del clima y sin tener en cuenta los “agujeros en el aire” o las corrientes descendentes. Ascenderá en tales corrientes si lo desea. Puede permanecer absolutamente estacionaria en el aire incluso con viento durante mucho tiempo. Su poder de elevación no dependerá de ningún dispositivo tan delicado como el que el ave tiene que emplear, sino de una acción mecánica positiva», explicó en una entrevista [Ref. 3].

En cuanto a la estabilidad, todo dependería de un giroscopio.

«Se mantendría estable a través de la acción giroscópica de mi motor, asistido por algunos dispositivos de los que aún no estoy preparado para dar a conocer», señaló Tesla. «No voy a hablar más de eso. Pero cualquiera que sea mi aeronave, aquí al menos hay un motor que hará cosas que ningún otro motor ha hecho jamás, y eso es algo tangible» [Ref. 4].

Si leyó hasta aquí seguramente en algún momento le habrá venido la palabra «ovni» o lo que describen los testigos sobre sus formas, movimientos y comportamientos que —oh casualidad— se asemejan mucho a la máquina voladora propuesta por el célebre inventor.

Tal vez, Tesla conocía la tecnología detrás de estas máquinas, no porque estuviera en contacto con extraterrestres, como le gustaría pensar a algún ufólogo, sino porque era un hombre adelantado a su tiempo —lamentablemente no apreciado por las mentes miopes de su época—. Como dijo Nietzsche: «Seré contemporáneo dentro de cien años».

Referencias:

  1. Tesla: Man Out of Time por Margaret Cheney (pg. 198).
  2. About Ether, por Goran Marjanović.
  3. Tesla’s New Monarch of Machines, New York Herald, 5 de octubre de 1911.
  4. Tesla’s Engine, A New Dimension For Power.

Por Fabrizio Lombardi (@vertrose_). Edición: MP.

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