El Pentágono genera más intriga sobre el destino de la nave ultrasecreta Zuma

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Cuando el desarrollo y puesta en marcha de un arma de amplio presupuesto fracasa por cualquier razón, el Pentágono tiene como regla responder a las preguntas de los medios al respecto. Sin embargo, en una conferencia de prensa llevada a cabo ayer, la vocera del Departamento de Defensa de EE.UU. Dana White no solo se negó a responder a preguntas sobre Zuma (una nave ultrasecreta que se habría perdido tras su lanzamiento esta semana) sino que le dijo a los periodistas presentes que le vayan a preguntar a la compañía privada Space X. 

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«Te sugiero que remitas tu pregunta a Space X, que se encargó del lanzamiento», le dijo White a Tony Capaccio, reportero de Bloomberg News.

No obstante, y consciente de la evasiva, Capaccio insistió en que White le explique al menos por qué no podía responder: «Este es un satélite de mil millones de dólares. Ya han pasado cuatro días desde el incidente. ¿Fue un éxito o un fracaso?», repreguntó.

A pesar de la confidencialidad de la misión, el Pentágono estaba obligado a desclasificar al menos parte de la información e investigación sobre Zuma y su destino, sobre todo por el hecho que se trata de un proyecto financiado con el dinero de los contribuyentes.

Pero White insistió en la «naturaleza confidencial» de la misión y por ende la imposibilidad de responder presuntas sobre ella.

El Teniente Gral. Kenneth McKenzie, director de operaciones del Estado Mayor Conjunto, acompañaba a White en el escenario y frenó en seco mayores cuestiones sobre el asunto: «Eso es todo. No les vamos a dar más información».

La evasiva y la negativa a admitir el fracaso o éxito de la misión no hizo más que enfurecer a la prensa y profundizar el misterio sobre Zuma. ¿Qué están encubriendo?