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El viento solar se dirige extrañamente hacia el polo norte de la Tierra y los científicos no saben por qué

El viento solar se siente más atraído por el polo norte de la Tierra que por el sur. ¿Por qué?

Probablemente el resultado más conocido del campo magnético de la Tierra son las auroras boreales y australes (luces del norte y del sur). Cuando las partículas cargadas del viento solar entran en el campo magnético de la Tierra, ocasionalmente pueden provocar exhibiciones de luz espectaculares.

Hasta ahora, se suponía que la misma cantidad de energía electromagnética llegaría a ambos hemisferios. Sin embargo, un estudio publicado en Nature Communications describe cómo una investigación dirigida por científicos de la Universidad de Alberta en Canadá utilizó datos de la misión Swarm de la ESA para descubrir, inesperadamente, que la energía electromagnética transportada por el clima espacial claramente prefiere el norte.

Estos nuevos hallazgos sugieren que, además de proteger a la Tierra de la radiación solar entrante, el campo magnético también controla activamente cómo se distribuye y canaliza la energía hacia la atmósfera superior.

El autor principal del artículo, Ivan Pakhotin, que está llevando a cabo esta investigación como parte del Living Planet Fellowship de la ESA, explica: «Debido a que el polo magnético sur está más lejos del eje de rotación de la Tierra que el polo magnético norte, se impone una asimetría en la cantidad de energía que desciende hacia la Tierra en el norte y el sur. Parece haber un reflejo diferencial de las ondas de plasma electromagnéticas, conocidas como ondas de Alfvén».

«Aún no estamos seguros de cuáles podrían ser los efectos de esta asimetría, pero también podría indicar una posible asimetría en el clima espacial y quizás también entre la Aurora Australis en el sur y la Aurora Boreal en el norte. Nuestros hallazgos también sugieren que la dinámica de la química de la atmósfera superior puede variar entre los hemisferios, especialmente durante épocas de fuerte actividad geomagnética», añade.

Hasta ahora, los impactos de la asimetría no están claros y, como ocurre con casi toda la buena ciencia, merece un estudio más a profundo —sobre todo, porque saber más de la física subyacente del clima espacial y las complejidades de nuestro campo magnético, pueden contribuir al desarrollo de sistemas de alerta temprana y diseño de redes eléctricas más capaces de resistir las perturbaciones que nos arroja el Sol—.

Swarm continuará su misión de recopilar datos que serán relevantes para resolver el misterio. Mientras tanto, aquellos de nosotros que tenemos la suerte de poder experimentar las auroras, podemos continuar mirando hacia arriba con asombro, sin importar cuán diferentes sean.

Fuente: ESA. Edición: MP.