Estas son las tecnologías más demandadas en los coches

Los principales fabricantes avanzan a pasos agigantados hacia la conducción autónoma. Aunque por el momento los conductores no se sienten «entusiasmados» con la posibilidad de que sea el propio coche el que «tome los mandos» al cien por cien, poco a poco las investigaciones y avances tecnológicos hacen que elementos que forman parte de esa conducción autónoma se vayan integrando en el día a día.

Según el blog de la aseguradoda Catalana Occidente, «extras» como los sistemas de visión nocturna, frenada automática, ayudas al estacionamiento y alertas de cambio de carril o de presencia de vehículos en el ángulo muerto, son las más demandadas en la actualidad. Así es cómo nos ayudan a conducir más seguros:

1.Visión nocturna

Los sistemas de visión nocturna son aquellos que en ausencia de luz permite ver todos los obstáculos de la vía. Esto consiste en mostrar en el cuadro de instrumentos imágenes térmicas personas o animales mucho antes de que podamos percibirlos a simple vista.

2.Frenada automática

Los sistemas de frenada automática o también designados sistemas de frenada de emergencia, tienen por objetivo frenar antes de que se produzca un accidente por alcance. Muchos incluyen señales visuales y acústicas para evitar un impacto cuando el conductor esta distraído.

3.Aparcamiento remoto

El aparcamiento automático remoto está legalmente considerado en España desde este mismo año 2016. Se encuentra entre las tecnologías más demandadas ya que permite que los coches sean manejados desde el móvil a baja velocidad sin superar los 5 km/h. Esto permite el aparcamiento desde fuera del mismo vehículo.

4.Head-Up Display

Este instrumento refleja información relevante para el conductor en el parabrisas o sobre un soporte específico. De esta forma, no es necesario que el conductor levante la vista de la carretera cuando quiere conocer información esencial sobre el sistema de navegación y la velocidad a la que circula.

5.Detector de ángulo muerto

Los espejos retrovisores tienen un ángulo muerto desde el cual necesitamos girar la cabeza para obtener un mejor campo de visión. El detector de ángulo muerto nos avisa mediante una señal acústica cuando otro vehículo se encuentra cerca en el área que se escapa a nuestra visión.

6.Conducción semiautónoma

Los vehículos que ya encuentran incorporados sistemas de conducción semiautónoma permiten realizar funciones específicas de conducción autónoma, pero siendo necesario que el conductor mantenga las manos en el volante y la vista en la carretera.

Entre otros destacan los sensores de proximidad, los radares de media y larga distancia, las cámaras de video y los procesadores para gestionar toda esa información. Los dispositivos de este tipo más interesantes y modernos son:

– Asistentes de aparcamiento: basados en sensores de ultrasonidos capaces de detectar un espacio apto para aparcar en línea y/o en batería. Según modelos, gira el volante, de modo que el conductor solo ha de manejar cambio y pedales, y vigilar el entorno para evitar atropellos. Hay modelos que garantizan un correcto aparcamiento en línea en un hueco solo 20 cm superior a la longitud del vehículo. Y cada vez es más común que realice la maniobra para reincorporarse a la circulación, que indique la aproximación de vehículos si salimos de un estacionamiento en batería marcha atrás o que complemente la información al conductor con cámaras de video traseras, delanteras e incluso laterales. Ya hay versiones con sensores en los flancos para evitar colisiones con columnas y bolardos.

– Asistente de ángulo muerto: emite una alerta visual en una esquina del retrovisor exterior izquierdo o derecho cuando se aproxima un coche por detrás hasta una distancia de 100 metros. Si hemos activado el intermitente, el coche entiende que vamos a cambiar de carril y añade un aviso acústico para evitar una situación de peligro que deriva en una colisión. Funciona mediante radares en las esquinas posteriores del vehículo.

– Control de crucero adaptativo: gracias a los modernos radares de media y larga distancia combinados con otros sistemas del vehículo, como el control de crucero y el Start/Stop, detecta la presencia de un vehículo situado por delante del nuestro y adapta la velocidad a éste. Cuando volvemos a tener vía libre, recupera la velocidad programada. Hay dos tipos, uno que funciona de 30 a 200 km/h y otro para baja velocidad, pensado para atascos, capaz de detener el coche por completo y de reanudar la marcha.

– Detector de fatiga: solo con los sensores del control de estabilidad (ESP) detecta periodos de inactividad en la dirección seguidos de movimientos bruscos. Evalúa la velocidad, la hora y el tiempo de conducción para estimar si es necesario avisar al conductor de su exceso de fatiga y recomendarle un parada para descanso. Es el más económico y uno de los más eficaces.

– Asistente de mantenimiento de carril: necesita una cámara para «leer» las líneas de la carretera. Avisa al conductor con vibraciones en el volante, en el asiento o de forma acústica. La alerta se activa cuando las ruedas pisan las líneas que delimitan el carril si no se ha conectado el intermitente correspondiente porque entiende que se trata de un cambio de carril no deseado. También puede actuar sobre la dirección y mantener el vehículo en el centro del carril durante unos segundos. Después se desconecta emitiendo un sonido porque no es un sistema de conducción autónoma, sólo actúa en situaciones de posible peligro y es el conductor el que debe guiar el coche en todo momento.

– Asistente anticolisión: evita colisiones por alcance por debajo de 30 km/h, las más comunes en circulación urbana y atascos. Detecta el vehículo precedente, calcula su velocidad y la nuestra, en caso de que nos acerquemos demasiado deprisa, aproxima las pastillas de freno a los discos para reducir el tiempo de reacción en unas valiosísimas milésimas de segundo. Además emite diferentes avisos al conductor dependiendo del modelo (acústicos, visuales o en forma de tirones del cinturón de seguridad). Si finalmente el conductor no reacciona, el vehículo tensa los cinturones de seguridad y frena evitar el alcance o mitigar sus consecuencias.

– Frenada de emergencia: En caso de realizar una detención brusca, multiplica la presión sobre el pedal de freno para evitar colisiones. Suele mantener esa presión unos segundos más para evitar rebotes si somos alcanzados por detrás y conecta las luces de emergencia o warning para avisar del peligro al resto de usuarios de la vía.

– Visión nocturna: mejora la profundidad de campo visual en conducción nocturna y, según modelos, detecta obstáculos y diferenciar entre ellos (peatones, ciclistas animales…) Junto a una cámara especial, requiere una pantalla para mostrar al conductor las imágenes captadas, normalmente situada en el cuadro de instrumentos para no desviar la mirada de la carretera. Si discrimina entre obstáculos, los marca con un icono para avisar de su presencia.

-Detección de peatones y ciclistas: parecido al sistema de visión nocturna con reconocimiento de obstáculos, solo que funciona también de día. Discrimina los peatones y ciclistas del resto de obstáculos, los marca en la pantalla, avisa de su presencia y frena el vehículo ante riesgo inminente de atropello.

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