Inicio Cosas que pasan Hallan más evidencias de que Marte tuvo un anillo a su alrededor

Hallan más evidencias de que Marte tuvo un anillo a su alrededor

Por ser nuestro vecino y ese punto rojo inconfundible en el cielo, Marte y su historia siempre nos han fascinado, de hecho en el futuro cercano podría ser nuestro segundo hogar. Ahora, una nueva investigación parece hacerlo aún más fascinante, ya que encontrado evidencia —más aún— de que un anillo de escombros orbitó el planeta en el pasado.

La nueva pista reside en Deimos, la luna marciana más pequeña. Ésta orbita Marte levemente inclinada con respecto al ecuador del planeta, lo que bien podría ser el resultado de jugarretas gravitacionales provocadas por el susodicho anillo.

Los sistemas de anillos no son, de hecho, tan inusuales. Y aunque al pensar en ellos nuestra mente enseguida se imagina los de Saturno, la mitad de los planetas en nuestro sistema solar los tienen (Saturno, Urano, Neptuno, Júpiter, el planeta enano Haumea, y los centauros Quirón y Chariklo).

En 2017, un par de investigadores teorizaron que Marte también tuvo un anillo. Llevaron a cabo simulaciones de la más grande de las dos lunas marcianas, Fobos, y hallaron que podría haberse formado tras el impacto de un asteroide en Marte que envió una gran cantidad de escombros al espacio y formó el anillo, que posteriormente se aglomeró en el satélite —entonces más masivo—.

Ahora, esta nueva investigación agregó Deimos a la teoría, confirmando lo que previamente se sospechaba.

«El hecho que la órbita de Deimos no esté exactamente en el plano con el ecuador de Marte fue algo que se subestimó, y nadie se preocupó por explicar», dice el astrónomo Matija Ćuk del Instituto SETI. «Pero cuando nosotros decidimos echarle un nuevo vistazo, la inclinación orbital reveló un gran secreto.

Completando la teoría

La inclinación orbital de Deimos no es tan grande, solo 1.8 grados del ecuador marciano. A parte de eso, su órbita es bastante normal, da una vuelta a Marte cada aproximadamente 30 horas, con una excentricidad muy baja —y es por esto que hasta ahora nadie había había reparado en lo que escondía—.

Sin embargo, sí hay algo extraño en Fobos —además de su supuesto monolito y forma—. Está mucho más cerca del planeta rojo, en una órbita de 7 horas y 39 minutos que se cierra unos 1.8 centímetros cada año.

Fobos y Deimos, las dos lunas de Marte.

Dentro de 100 millones de años, se espera que Fobos alcance el límite de Roche, la distancia a Marte en la cual las fuerzas de marea romperán la luna. Mucho del escombro resultante formará un anillo que lloverá hacia la superficie, pero otra parte podría formar una Fobos más pequeña y empujarla hacia el exterior. Esto, de acuerdo a la investigación de 2017, podría haber sucedido varias veces en el pasado. Y aquí es cuando Deimos entra en la ecuación.

Utilizando simulaciones numéricas, Ćuk y su equipo modelaron cómo el movimiento hacia el exterior de la proto-Fobos habría afectado la inclinación orbital de Deimos. La conclusión a la que llegaron fue que la proto-Fobos tenía 20 veces la masa de la actual luna y estaba en una resonancia orbital 1:3 con Deimos a una distancia de 3.3 radios marcianos, empujando a esta última a una órbita levemente inclinada.

Esto generó la órbita que tiene hoy Deimos, que ha permanecido relativamente igual por miles de millones de años.

«Una vez que el anillo de escombros desapareció, la luna también comenzó a caer debido a las fuerzas de marea marcianas», explica el investigador. «Al acercarse demasiado a Marte, fue destrozada generando un nuevo anillo, en un ciclo que se volvió a repetir probablemente un par de veces más para dar nacimiento a la Fobos que tenemos hoy en día».

Esto significa que Fobos probablemente se formó como la vemos hace 200 millones de años.

La agencia espacial japonesa, JAXA, está planeando enviar una sonda a Fobos en 2024. Esta sonda recolectará muestras de la superficie y las traerá a la Tierra. Esto permitirá datar la edad estimada del satélite y validar la teoría expuesta aquí.

La investigación ha sido aceptada para ser publicada en la revista The Astrophysical Journal Letters y actualmente es accesible vía el portal arXiv.

Fuente: ScienceAlert.