Izquierda contra izquierda

Sigue la pelea entre pablistas y errejonistas en Podemos, mientras en el PSOE pedrosanchistas y susanistas discuten a navajazos. Izquierda contra izquierda disputando cuál es la verdadera. Y estos quieren gobernar el país, cuando no se ponen de acuerdo en cómo gobernarse.

Recuerda la batalla librada en el XXVIII Congreso del PSOE (mayo 1978) sobre si se proclamaba o no marxista. Alegando que “jamás el Partido Socialista abandonará las valiosas aportaciones ideológicas de Marx, pero tampoco puede asumir el marxismo como un todo absoluto que marca la línea divisoria entre lo verdadero y lo falso”, Felipe González propuso convertir el PSOE en un partido interclasista, en vez del sólo obrero que venía siendo. Pero los dogmáticos lograron mantener la definición de marxista. Ante lo que, en la ceremonia de clausura, González anunció su dimisión como secretario general. El desconcierto fue enorme, hubo que nombrar una gestora y, tras perder esta batalla, Felipe ganó la guerra en el Congreso Extraordinario (septiembre de 1978), quedando el PSOE como “partido de masas, democrático y federal”. O sea, centro-izquierda, socialdemocracia.

La batalla que hoy se libra en Podemos recuerda aquella, con un Errejón dispuesto a abrir el partido a otras corrientes, mientras Iglesias pretende cerrarlo con el último objetivo de convertirlo en la referencia de la izquierda española, tras deglutir al PSOE, como ha hecho con IU. Todos le dábamos por vencedor, pero puede que nos hayamos precipitado. El primer pulso para el futuro Congreso lo ha ganado, en efecto, Iglesias. Pero por sólo dos puntos. Centro-izquierda y extrema izquierda de Podemos están más igualadas de lo que nadie suponía, quedando mucho partido por jugar. O, simplemente, puede que estemos ante otra profecía de Marx: “Los acontecimientos se repiten, primero como tragedia, luego como comedia”, con Iglesias y Errejón parodiando el pulso mantenido por González y sus críticos hace medio siglo. En qué acabará nadie lo sabe. Pero que Podemos y PSOE pueden romperse empieza a ser una posibilidad, algo impensable hace sólo unos meses.

Pues lo más sorprendente es que en el PSOE ocurre algo parecido: los críticos a la gestora piden a Pedro Sánchez que presente su candidatura a la secretaría general para recuperarla y aliarse con Iglesias para dar la batalla al PP por el gobierno. ¿Volvemos a la situación de hace un año? ¿O a la de 1978? ¿O a la del siglo XIX? Todos parecen añorar los tiempos en que se sabía perfectamente quién era comunista y socialista. El problema es si tales conceptos sirven hoy, con la crisis económica sin cerrar, una Europa amedrentada, un Trump en puertas y un Estado Islámico al acecho. Dicho de otra forma: el problema no es más o menos izquierda, sino la izquierda en sí, que no tiene soluciones para los problemas actuales, al haberse quedado, como la televisión analógica, anticuada.

Todo apunta a que el XXI no va a ser el siglo de la izquierda. Al menos en sus comienzos. Luego, vaya usted a saber.

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