La Fundación Miranda celebra la Nochevieja más solidaria

La Fundación Miranda disfrutó el pasado viernes de una Nochevieja diferente. El nuevo año llegó con 24 horas de antelación a este centro para personas mayores de la localidad vizcaína de Baracaldo, que se vistió de gala para recibir no solo a los familiares de los residentes, sino a todo aquel que quiso sumarse a esta solidaria fiesta.

Los responsables del centro consiguieron reunir a la gran mayoría de sus 232 inquilinos, que fueron partícipes de un amplio programa de animación en el que no faltaron los fuegos artificiales ni la música. Sin embargo, el mejor regalo que pudieron recibir fue el cariño de los visitantes: «Hubo muchos abrazos –señala Leire Acha, responsable de promoción de la institución–. Son fiestas difíciles para la tercera edad, por eso quisimos hacerles una gran fiesta entre todos.

La labor del centro cobra una especial relevancia durante las fiestas de Navidad, ya que ha de conseguir, en la medida de lo posible, que el pasado de sus «huéspedes» no les impida ser felices con su nueva vida. Un 20% de los mayores de la Fundación Miranda recibe menos de dos visitas al mes, por lo que sus responsables intentan plantear todo tipo de actividades que involucren a las familias «para que los que están aquí se integren en el mundo».

Campanadas y fuegos artificiales

La fundación fue capaz de concentrar el pasado viernes buena parte del foco mediático de Baracaldo. Ni siquiera la alcaldesa, Amaia del Campo, quiso faltar a la cita, que gozó de un pronunciado ambiente festivo. Con motivo de esta peculiar Nochevieja, los trabajadores y voluntarios del centro consiguieron poner a punto la campana del antiguo asilo, que volvió a resonar 34 años después para dar la bienvenida al 2017.

El cava corrió por cuenta de Freixenet, patrocinador de la jornada junto a Caixabank. En su honor, los hijos de los trabajadores se disfrazaron de burbujas, como en el famoso anuncio de la compañía catalana: «La gente estaba muy contenta –reconoce Acha–, y eso es lo que cuenta».

La comitiva de animación se encargó del resto. Los propios operarios de la Fundación Miranda entonaron las canciones de algunos de artistas de renombre internacional, desde el «La la la» de Massiel hasta el «Raining man» de Geri Halliwell.

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